El humor en la empresa desde el punto de vista del Jefe.

Nunca he sido una persona especialmente bromista, y en el ámbito profesional habitualmente me he caracterizado mucho más por la seriedad que por posturas extremadamente dadas a la broma. Pero reconozco que en el ámbito profesional y en el ámbito de la empresa siempre va bien un toque de humor.

Va bien considero siempre que se aplique con mesura y control y sin exceder ciertos límites, pues de excederlos el efecto puede ser pernicioso y el contrario al buscado. Así mientras un toque de humor, puede aportar buen ambiente y distensión en la empresa o en el día a día profesional, un exceso o una mala utilización del mismo puede dar lugar a una excesiva relajación o bien al mal gusto y a la problemática.
Y es que siempre he sido de la opinión que mientras estamos en nuestra actividad profesional o dentro del ámbito de la empresa, unas mínimas normas de respeto, seriedad y consideración de deben mantener. De no ser así mal vamos, y en la actualidad parece que se esté tendiendo a un exceso de distensión.
Una cosa es hacer una broma determinada en un momento determinado, o mantener una conversación distendida y agradable en cualquier momento y otra muy distinta es caer en la pesadez o en la grosería. Y es que una cosa es ser graciosos y divertidos y propiciar ese ambiente, y otra cosa es convertir la empresa en un circo donde lo último que se piensa es en trabajar.
De todos modos no tiene nada que ver el contar chistes y las bromas con el tener una sonrisa en la boca aptitud positiva y ser educado. Pero como al jefe lo miran o lo miden de otra forma por eso mantengo esta postura en el trabajo, aunque intento que el ambiente sea relajado y agradable.

Los juegos y la empresa. Dinámicas musicales



De pequeño siempre nos enseñaron a jugar a juegos que debían servirnos para desarrollar algunas capacidades y habilidades. Desde pequeños y tanto en ámbito de casa como de la escuela nos enseñaban muchas de las cosas que hoy sabemos. Y hoy de mayores, ¿podemos aprender de nuestra profesión y de la gestión de nuestras empresas jugando? Al parecer, sí.
Personalmente en mi carrera profesional nunca he utilizado los juegos para desarrollarme profesionalmente o para motivar a ningún tipo de personal que haya tenido a cargo o para gestionar mejor mis negocios. Pero he de reconocer que los juegos para empresas hoy tan en boga pueden tener y tienen una alta utilidad.

No sé, personalmente siempre me había parecido un poco bestia eso de ir a un campo de juegos donde unos se disparan pintura a otros y con ello aprenden ciertas habilidades. Más allá de todo esto de los juegos, tampoco nunca he creído que eso de montar a camello y deshidratarme por los desiertos del mundo me permita aprender a gestionar mejor mi empresa, pero se ve que sí.
Y se ve que sí, pero sigo creyendo que de una forma planificada y no utilizada indiscriminadamente y siempre que se adapte a la cultura y a la forma de ser a quien se dirigen estos juegos o actividades. Yo sin duda puede que no crea en lo de morirme de sed en el desierto, pero si que valoro mucho lo bueno que puede aportar una estancia conjunta de un grupo de personas que comparten su día a día profesional, en un escenario de juegos y de actividades.

En el video hemos visto  codigos de escucha activa, cooperacion, trabajo en equipo. A travez de lenguaje corporal, que es el 80% de la comunicacion cuando utilizamos la palabra. Se empodera el aporte individual espontaneo, con un objetivo comun que esla meta ordenadora y orientativa. Dinamica realizada por invitacion de Conexion Ritmica. Responsabilidad de imagen en bruto, sin edicion, Patricia Molla.

Humor. Consultor aficionado

Un buen día decido montar una consultoría, y me lanzo a la búsqueda de clientes a los que ofrecer mis servicios. Harto de dar vueltas por la ciudad en una infructuosa búsqueda de clientes, decido salir y dar un paseo en mi descapotable por el campo.
Tras varios kilómetros me encuentro a un pastor con un rebaño enorme de ovejas pastando. El pastor estaba apoyado a la sombra de un árbol, aparco el coche y me dirijo hacia él.

– Buenas tardes caballero.
– Buenas, ¿qué se le ofrece? 
– ¿Si acierto cuantas ovejas tiene y de que clase? ¿Me daría una? 
– Es bastante improbable, pero venga acepto la apuesta. 
– Tiene usted 315 ovejas churras y 212 merinas. 
– Increíble, ha acertado usted a la primera, adelante coja la oveja que quiera….

Selecciono una de las ovejas u cuando voy hacia el coche, el pastor reclama mi atención.
– Si yo adivino su profesión, ¿me devuelve la oveja y cien euros? 
– De acuerdo. 
– Es usted un consultor aficionado. 
– ¿Como lo ha sabido? 
– Porque ha llegado aquí ofreciéndome un servicio que no he solicitado; me cobra por darme una información que yo ya tenía, y es aficionado porque no tiene ni idea de este campo. 
– ¿Porqué dice que no tengo ni idea? 
– Porque pudiendo escoger cualquiera de las 527 ovejas, se ha llevado al perro.