Resolver conflictos ó generar soluciones

Las tácticas de solución de problemas están basadas en dos estilos de gestión del
conflicto principalmente: la integración y el compromiso. Mediante la integración las personas intentan conseguir resultados mutuamente satisfactorios donde estén presentes los intereses de las partes en conflicto, mediante el compromiso las personas intentan conseguir acuerdos satisfactorios mediante la reducción mutua de las
aspiraciones y la realización de concesiones.
Esta doble dialéctica orienta las tácticas negociadoras en dos dimensiones: la primera orientada a la generación de soluciones nuevas y alternativas que permitan la integración y la segunda hacia la búsqueda de un compromiso aceptable.

La generación de soluciones alternativas a las propuestas inicialmente por las partes en conflicto requiere un alto grado de creatividad y un gran compromiso de las partes con el proceso negociador. Dicho resultado es posible utilizando algunas de las técnicas propuestas a continuación, como la ampliación de los elementos sobre los que se negocia o el desarrollo de nuevas opciones mutuamente satisfactorias. Las restantes técnicas están basadas en la búsqueda de un compromiso mediante la utilización del nivel de aspiraciones propios o de la otra parte.
Hay situaciones donde no se percibe una solución fácil a un proceso negociador, porque las posibles alternativas de acuerdo no terminan por satisfacer a las partes. No obstante, y si se continúa con la máxima expuesta en el punto anterior, de intentar satisfacer los intereses subyacentes, es posible que aparezcan nuevas alternativas que, aunque no coincidan con los puntos abordados, respondan a dichas necesidades.

  1. Táctica de las concesiones mínimas. Está fundamentada en dos supuestos, el nivel de aspiraciones de los participantes en una negociación está inversamente relacionado con su nivel de concesiones. El incremento en las aspiraciones provoca un incremento en la resistencia. Las consecuencias de estos postulados para la negociación son dos, un grupo puede obtener más concesiones de otro grupo incrementando su nivel de aspiraciones. Una postura resistente durante la negociación consigue mayores concesiones del otro que las tácticas blandas.
  1. Táctica moderadamente dura. La táctica de concesiones mínimas postula que las concesiones unilaterales son señal de debilidad, por lo que no suelen estimular conductas iguales de la otra parte. No obstante si la concesión se produce dentro de un marco general de estrategias cooperativas, lo cual supone un continuo acercamiento entre las partes, se puede incentivar en la otra parte conductas recíprocas de cooperación.

En el proceso de generación de soluciones la empatía y la asertividad son imprescindibles para poder abordar las cuestiones primordiales para cada una de las partes implicadas. Si éstas no se aplican difícilmente se puede soslayar una situación de conflicto y proponer soluciones aceptables.

10 ideas sencillas para hacer mejor tus tareas

Hacer. Esa es la clave de todo. Ayer, mientras participaba en Málaga Eficaz junto a mi buen amigo José Miguel Bolívar, de Optima Infinito, escuchaba de sus labios algo en lo que cada vez creo más: volcarme cada día en Hacer.
Toda tu planificación, tu herramienta de tareas, tu Outlook o tu Gmail, tu Calendario online o de pared, tu teléfono móvil o tu tableta digital, tu Evernote o tu OneNote, tu Moleskine o tu taco de notas adhesivas, tu bote de lapiceros y bolígráfos, tu súper ordenador de escritorio o tu ligero portátil… todo lo que ahora mismo te está rodeando, sólo está ahí para una cosa: HACER Y TERMINAR TUS TAREAS.

Y sin embargo no siempre lo conseguimos. Nunca antes en la Historia hemos tenido tantas y tan increibles herramientas. Y sin embargo a veces remamos sin avanzar. ¿Por qué?
Cuando yo fallo al avanzar de verdad en mis tareas diarias y me pregunto el porqué, siempre encuentro el fallo en en mis hábitos. ¿Cómo reforzarlos? ¿Cómo cuidarlos para sacar más adelante y ser más resolutivos? No lo sé, no tengo respuestas para todo. Pero hay algunas ideas que me han ayudado a mejorar “un poco” cada día. Como casi todo en Productividad son ideas sencillas, básicas, de sentido común, poco atractivas y nada rimbombantes. Por eso las olvido y las paso por alto con tanta facilidad…

  1. Las dos primeras horas del día valen el doble y siempre pongo ahí las tareas más difíciles.
  2. Si la tarea es grande entonces la trato como un mini-proyecto. La divido en varias partes y las distribuyo a lo largo del día o en varios días.
  3. La única tarea que vale es la que se termina. Pongo más energía e intensidad en terminar que en empezar.
  4. Cada tarea es absolutamente distinta. Requiere de mí un tiempo, una energía y una concentración distintas.
  5. Las tareas manuales y de baja concentración las hago en momentos bajos y siempre agrupo aquéllas relacionadas entre sí.
  6. Antes de empezar cualquier tarea me pregunto qué es, para qué es y qué exige de mí.
  7. Al terminar las tareas importantes me paro unos segundos a reconocer mi esfuerzo. Mi motivación diaria se alimenta de lo que hago, no de lo que me gustaría hacer.
  8. Si hay una interrupción al menos procuro terminar una parte que me permita retomarla luego con facilidad. Dejarla a medias es nefasto.
  9. Hay un momento para cada tarea y una tarea para cada momento. Cuando elijo bien termino antes y mejor.
  10. Cuando me empeño en hacer una sola cosa (unitarea) termino antes y mejor.
  11. Cuando me empeño en eliminar distraciones antes de empezar termino antes y mejor.

Si algún día te animas a poner en práctica alguna de estas ideas, mi recomendación es la siguiente: empieza siempre por las dos últimas pistas, las 10 y 11. Simplemente esas dos supondrán un cambio radical en tu forma de trabajar. El resto, te ayudarán a mejorar todavía más.

“Kaizen”, la filosofía de mejora continua, tambien conocido como El milagro japonés (II)

Siguiendo el publicado ayer, hoy hablaremos de otro concepto arraigado en Japón dirigido a la mejora de la productividad. Se trata del Kaizen, una forma de gestionar las organizaciones que requiere la implicación de toda la organización, desde la base hasta la dirección.

La traducción más común que se utiliza para definir de esta palabra es “mejora continua” o “gradual” y tiene mucha relación con los ciclos de calidad que tradicionalmente han propulsado a las empresas japonesas hacia el éxito.
Pese a parecer una filosofía moderna lo cierto es que se trata de un pensamiento muy arraigado en Japón que dicta que cada día se debe mejorar en algo, sea lo que sea. La mejora debe estar ahí y producirse de manera constante.
Aplicado a una empresa supone mejorar la eficiencia de los procesos aunque sea de manera básica, sin buscar grandes cambios pues estos llegarán y se implantarán de manera gradual.

La filosofía Kaizen se unió a los procesos de calidad y racionalización del trabajo durante la ocupación americana en los años 50. En 1954, tras la realización de unos seminarios sobre calidad dados por Joseph M. Juran y la visita años antes de Deming, se utilizaron los conceptos aportados por los americanos para reconstruir su industria, destruida en la segunda guerra mundial. Los términos fueron implantados bajo la denominación “Administración Kaizen”. Desde entonces se puede hablar de un proceso de calidad Kaizen que se extiende hasta los controles de calidad total o TQM.
Las empresas que utilizan el sistema BASOIG cuentan con un personal involucrado con los objetivos organizacionales que, mediante la filosofía Kaizen, se preocupan por llevar las mejoras a su puesto de trabajo. El que graba datos, por ejemplo, buscará maneras más eficientes de hacerlo y no solo se preocupará de hacerlo de forma mecánica. Se basa en algunos principios como son:

  1. Disciplina
  2. Círculos de calidad
  3. Eliminación del desperdicio
  4. Sistema de sugerencias
  5. Seiketsu (limpieza)
  1. Seiton y Seiri (orden)

Mediante la acción local de cada trabajador y responsable se alcanzan mejoras cuantiosas para la organización cuando se estudia de forma global. Algunos de estos cambios pueden resultar fundamentales para ser competitivos y mejorar los resultados económicos mediante la reducción de costes. Kaoru Ishikawa (que entre otras cosas opinaba que la educación era la raíz de la calidad) fue uno de los grandes impulsores de los sistemas de calidad en Japón que terminaron siendo un referente incluso para la economía americana que le dio origen.
Por ejemplo, Deming introdujo su ciclo de mejoramiento continuo que fue aceptado y evolucionado en Japón mediante el PHRA (planificar, hacer, revisar y actuar). Realmente lo que hicieron fue coger un término destinado a las empresas y lo aplicaron a la organización de todo un país para ser utilizada bajo cualquier circunstancia.
Actualmente en nuestra sociedad nos referimos al Kaizen como una técnica de gestión de cambios que requiere disciplina y compromiso a largo plazo por parte de los empleados por lo que no siempre es un sistema fácil de implantar. Incluso nos referimos a este término como acciones puntuales a corto plazo cuando la filosofía en sí es permanente y gradual.
“Un viaje de mil kilómetros comienza con un solo paso.” Lao Tzu
En pequeñas organizaciones como pueden ser las pymes puede ser más sencillo lograr personas implicadas con la empresa aunque sea por los efectos de la propia dimensión de la organización. Se ha aplicado en éxito en muchas empresas asentadas en España como son Celestica, Bosque Verde y el Grupo de viajes Gheisa tal y como podemos leer en esta fuente. Su aplicación es perfectamente posible en pymes siendo su mayor dificultad la propia cultura y mentalidad española, que requiere de un esfuerzo extra por parte del empresario y los trabajadores.
En un proyecto real el método Kaizen podría lograr reducir los tiempos ociosos de la maquinaria, acortando los procesos productivos y sus costos así como logrando el aprovechamiento máximo del espacio para aumentar la utilidad del mismo.
Otro ejemplo de lo que supone esta filosofía japonesa respecto a la cultura española, y que por tanto marca una importante diferencia productiva, es que los problemas no se gestionan como “culpa de…” sino como “warusa-kagen“, es decir, no son errores sino cosas que no funcionan del todo bien. Este matiz resulta ser una gran diferencia pues no se busca al culpable sino que se agradece encontrar aquello que ahora podrá ser mejorado.
De ahí nació el Diagrama de Ishikawa destinado a buscar los factores de los problemas a solucionar y la aplicación de análisis Pareto para clasificarlos y hallar soluciones. Se promueve la comunicación interna para que sean los empleados, culpables o no, los que expongan los problemas para que puedan ser resueltos. Sin castigo, se agradece la ayuda prestada con lo que se mejora esta comunicación y la resolución de problemas.
¿Notáis alguna diferencia con nuestras empresas? Recuerdo que con esto lo único que pretendo es que reflexionemos sobre los porqués de nuestra competitividad respecto a otros países del mundo, en este caso Japón. Igual que hablo de estas herramientas os puedo asegurar que hay muchas cosas de la sociedad japonesa que no me convencen nada, pero eso queda fuera del debate. Del Kaizen estoy seguro que podemos extraer cosas interesantes.

“BASOIG” como la base del crecimiento empresarial, tambien conocido como El milagro japonés (I)

El crecimiento imparable que Japón experimentó a partir de los años 70 ha sido la diana de muchos estudios. ¿Qué tenían ellos que no teníamos el resto? ¿Cómo aumentaron la productividad y los beneficios sin despedir a miles de trabajadores o vivir grandes revueltas sociales? No es de extrañar que en aquella época se hicieran muchas preguntas pero hoy también nos las deberíamos hacer pues el “milagro” japonés persiste como ejemplo. Todo comenzó muchos años antes mediante su cultura y filosofía particular.
Sin mirar más allá de nuestras fronteras las respuestas de este post se pueden interpretar como una mirada hacia nuestros errores pues ¿quien no se ha preguntado por qué somos tan poco productivos en España? Hoy vamos a fijarnos en el Balance Social Integrado de Gestión aunque esta semana veremos más conceptos de los que espero puedan sacar algunas conclusiones y quizás algunas ideas aplicables a nuestra sociedad.
Al abordar la cuestión desde España muchos serán los que tienen la visión de que Japón logró aumentar su productividad contra los derechos y libertades de los trabajadores. Tenemos la visión del trabajo esclavo, sin horarios… En nuestro país sería un escándalo, pensamos, pero debemos profundizar un poco para entender cómo se sustenta dicho sistema y así alimentarnos de lo que nos pueda resultar útil. Nosotros no salimos de una guerra mundial y de sufrir dos bombas atómicas pero nuestra economía necesita un cambio y ejemplos como los de este país pueden inspirar soluciones para nuestras empresas y economía en general.

De la economía japonesa se suele tener un concepto equivocado (me sorprendo cuando hablo con algunas personas) y nos resistimos a estudiar en profundidad el proceso que experimentaron las empresas de ese país. De entrada hay que decir que el desarrollo japonés no tiene nada que ver con el chino y que no son para nada equiparables. Espero que os resulte interesante y útil pues, aunque tengamos muchas cosas buenas, tenemos bastante que aprender de otras sociedades.
El BASOIG supone una manera de utilizar el Balance Social para unificar las piezas de la empresa. Para Francisco Parra Luna existen unos principios organizacionales implantados en Japón con este método que podríamos aplicar en nuestras empresas. Los resumo en 3:

  1.  La presentación de resultados económicos realizados con honestidad y dirigidos hacia sus empleados y al exterior. Transparencia de la contabilidad.
  2. Con el primer punto logramos facilitar el segundo que es la confianza mutua entre empresario y trabajador. La transparencia contable más la transparencia en las decisiones son un buen comienzo para esto. Ambas partes saben que trabajan en pro de un mismo fin: “el beneficio” y este repercute en ambos. Es una manera de hacer que la empresa sea vista por el empleado como “su empresa”… ¿no te esfuerzas más cuando la empresa es tuya? Para lograrlo contamos con el siguiente punto.
  1. Participación en la gestión empresarial de todos los integrantes de la misma. El debate de las decisiones tomadas en las empresas japonesas es ejemplar pues pasa por todos los departamentos de la empresa antes de ser aprobada. Esto ralentiza las mismas pero magnifica sus resultados de forma impresionante.  La mejora de la productividad se logra mediante la cooperación y la consulta entre empleados y dirección así como mediante la creación de un ambiente propicio para la creación de conocimientos y su intercambio. (Aquí entra el concepto “Ba” del que hablaré en una entrada independiente)

Todo esto sirve de pegamento entre la psique del trabajador y la empresa. Si además participa de los resultados de la empresa ya no nos parece tan misterioso el poco absentismo que se experimenta en ese país. Los resultados se observan,entre otras cosas, en un aumento de una serie de puntos:

  1. Productividad y rentabilidad
  2. Cooperación
  3. Confianza
  4. Comunicación
  5. Ahorro general
  6. Calidad de productos y procesos

Entre los efectos positivos que se han estudiado se recogen otra serie de indicadores que han disminuido gracias a la utilización del método del Balance Social Integrado. Los factores que considero más importantes y representativos son los siguientes:

  1. Conflictividad laboral
  2. Accidentes laborales
  3. Absentismo
  4. Huelgas o paros
  5. Rotación

Este éxito facilita la toma de otro tipo de medidas que empujarán aún más a las empresas  aunque a esta altura seguramente algún lector pensará que estoy hablando de ciencia ficción. Nada más lejos de la realidad aunque sí alejado de la cultura y mentalidad empresarial española.
Lo cierto es que la aplicación de los balances sociales como pieza unificadora y promotora de la productividad ha demostrado su efectividad en el país nipón pero sería difícil de exportar a nuestra economía sin una cultura “kaisen” (de mejora continua) de la que hablaremos mañana. Esta economía no vive sus mejores momentos pero de ella han surgido interesantes herramientas e ideas que no deberían acabar en el olvido.

Lectura recomendada: El océano azul

En esta entrada hacía referencia a cómo se puede plantear la entrada en aquellos trabajos, modelos de negocios, o mercados que están saturados y que, a pesar de esta situación, muchos emprendedores se lo plantean como opción para poder superar el actual momento de incertidumbre económica.

A lo largo de este mes veremos distintas formas de innovar y de afrontar los cambios.
Ignacio hizo un comentario al respecto en el que indicaba que lo que en definitiva estaba planteando era la tesis del Océano Azul (PDF) planteada por Kim & Mauborgne. En efecto, así es. En los últimos tiempos han surgido distintas corrientes que defienden la innovación como la herramienta de gestión más poderosa. Este es el caso de la Inteligencia Competitiva (Porter), Innovación Abierta (Chesbrough) o el Océano Azul ( Kim & Mauborgne).

Siendo objetivos, todas ellas transmiten el mismo mensaje que, en definitiva, no es otro que la innovación es lo que proporciona ventajas competitivas, mediante la generación de valor, para poder afrontar las tensiones que producen mercados cada vez más saturados, difiriendo en el planteamiento para obtener dichas ventajas.

Lo primero que hay que destacar es que erróneamente asociamos innovación a innovación tecnológica. Innovar puede ser la forma de comercializar, como puede ser el caso del café por parte de Nespresso, es decir, café soluble encapsulado dotándolo un elevado nivel de sofisticación, o también, puede ser la manera de comercializarlo por parte de Starbucks, es decir, replanteándose el concepto de cafetería y fusionándolo con el de un café-lounge.
En este caso no se produce innovación tecnológica si no innovación disruptiva, es decir, nuevas formas de explotación de negocios consolidados y establecidos. Un ejemplo, un tanto estrambótico, es el planteamiento de Ryanair para el transporte de pasajeros de cortos recorridos, es decir, transportar a los pasajeros de pie, en lugar de en asientos.
De cualquier manera, como el saber no ocupa lugar y el comentario de Ignacio me pareció muy oportuno y tengo interés en introducir el planteamiento de la estrategia del Océano Azul ya que considero que puede resultar de interés para quienes se planteen emprender un negocio o mejorar el que ya tiene.

8 Usos de Evernote para trabajar en equipo.

Una vez que Evernote abrió la puerta a compartir libretas con otras personas, sus usos y posibilidades se han disparado. Ahora es una mejor herramienta colaborativa que facilita el trabajar en equipo. Si se utiliza con un poco de creatividad y sabe qué hacer con ellas, las aplicaciones de las “notas vivas” son casi inagotables.

Ya sea entre personas que están en una misma oficina o colaborando de forma remota en distnitas partes, brinda jugosas posibilidades para aumentar la Productividad y facilitar el trabajo en común. Además de reducir drásticamente el intercambio (exceso) de información que siempre terminamos por enviar en un email. Un medio torpe, lento e incómodo a la hora de colaborar. Ya es hora de abandonar esta forma caduca y trasnochada de trabajar en equipo.

Evernote en Equipo da para mucho, así que seguramente le dedicaré más entradas con más usos y aplicaciones. De momento y para echar a andar se me ocurren estas…

1- Vuestro delicious en equipo: 

Trabajando en una misma empresa, departamento o proyecto, es muy habitual intercambiar enlaces que os encontráis. Información del sector, artículos de prensa, tutoriales, curiosidades e información útil para todo el equipo. Tradicionalmente enviamos esas cosas en un email («Mira este post!») cuando lo podríamos hacer de forma mucho más eficiente y menos molesta para todos.

Podéis crear una libreta compartida donde todos los miembros del equipo vayan agregando links y páginas interesantes. Será como un centro de referencia con material relevante que podréis actualizar y consultar desde cualquier parte. Y de paso conseguiréis aligerar el número de emails que os enviaís.

2- Contactos y direcciones útiles:

Teléfonos, nombres, cargos, puestos en empresas, nicks en Skype, y hasta mapa de la localización de sus oficinas. En ciertos departamentos (comercial, márketing…) a veces se maneja más información de fuera que de dentro. Generalmente todo se guarda en las clásicas tarjetas de visita. Esto, por espacio, rapidez de consulta y comodidad, es poco eficiente. Y en muchas ocasiones ocurre que en un mismo departamento hay personas que tienen unas tarjetas y otras no; o bien otras están duplicadas.

Se puede crear un gran repositorio central de contactos externos (clientes, partners, proveedores, freelances…), bien introduciéndolos a mano o bien escaneando las correspondientes tarjetas. Aunque más incómodo de primeras, es mejor hacerlo a mano. Podéis crear una nota por cada letra (orden alfabético) y si esa información cambia en el futuro (nuevo móvil o email) y tenéis que modificarla, será cuestión de unos pocos segundos.

Si alguien necesita localizar un nombre, un número de teléfono o el email de tal persona que vino a la empresa el año pasado, será muchísimo más rápido y cómodo. El buscador de Evernote corre que se las pela. Además de poder hacerlo desde cualquier sitio y dispositivo.

3- Caja de brainstorming continuo:

Si trabajáis en un proyecto o en un producto, podéis compartir fácilmente ideas o sugerencias para próximos cambios o mejoras. Esto ofrece grandes posibilidades. Cualquier miembro puede aportar sus ideas, hacerlo desde cualquier sitio, a cualquier hora, y el resto de miembros del equipo puede leer esas ideas cuando quieran (a diferencia del Email, que te llega y siempre te ves obligado a leerlo).

Después, antes de hacer una reunión de brainstorming para analizar próximas ideas, ya conoceréis la mayoría por adelantado, agilizaréis el proceso y perderéis menos tiempo. Más eficiencia.

4- Histórico de cambios y modificaciones:

Si has trabajado o trabajas en un proyecto o desarrollando un producto, sabes la ingente cantidad de cambios y modificaciones que se van realizando. Saber quién hizo qué y cuándo es fundamental a la hora de garantizar el resultado final o el lanzamiento.

Con una sencilla hoja de cambios (podéis utilizar una plantilla o bien una simple tabla formateada), cada uno de los miembros del equipo puede introducir su cambio. Qué hizo, en qué fecha lo hizo, etc. Así, con un rápido vistazo de esa nota viva, siempre en constante cambio, el resto de miembros sabrá las últimas novedades.

5- Notas de reuniones internas:

Uno de los pecados capitales de las reuniones es que no se traducen en acciones. Se habla durante una o dos horas y a la salida la gente no tiene claro qué es lo próximo que hay que hacer. Esto se puede solucionar fácilmente.

A medida que se vayáis acordando cosas (tareas, próximas acciones…), uno de los miembros del equipo puedo ir anotando en una libreta/nota compartida, qué tareas y próximas acciones debe hacer quién y para cuándo. Utilizando una plantilla para reutilizar en cada nueva reunión, podréis poner nombre, fecha y apellidos a vuestras próximas acciones.

La gran ventaja de Evernote te permite concentrar en un mismo sitio toda la información que sueles tener en mil sitios. Y esto en un equipo se multiplica por su número de miembros.
 

6- Lista semanal de tareas y acciones:

En linea con el uso anterior, si no utilizáis otra herramienta para gestionar vuestras tareas en grupo, podéis crear una lista semanal de acciones. Más que tareas particulares (que eso debe estar en tu lista personal de tareas), es una relación de fases, etapas o hitos que iréis cerrando en la próxima semana, quincena o mes.

Y cuando se vayan completando las acciones semanales cualquiera de los miembros puede entrar en ese gran tablón comunitario y marcarla como terminada. Así, en un momento dado otro miembro del equipo o el manager puede consultar el estado de los trabajos. Desde el Mac de su casa, el PC de un hotel, su Blackberry en un taxi o un iPad en una reunión.

No es la herramienta definitiva para gestionar proyectos. No es un Basecamp desde luego. Pero para ciertos equipos y departamentos estas soluciones y recursos pueden ser más que suficiente. Y mucho más económico.

7- Reuniones y seguimiento de acciones:

Clientes… o cualquier empresa, equipo o colaborador externo con el que tengáis una relación a medio-largo plazo. Piensa por un momento toda la información que rodea a vuestra relación: toma de contacto, primeras reuniones, acuerdos, datos y teléfonos de contacto, condiciones, acciones y próximos pasos, propuestas, esbozo de contratos, cambios y modificaciones… ¿Dónde metéis todo eso?

Pues en el Email. Precisamente en el peor sitio para gestionar información útil. El peor sitio para compartir, consultar y utilizar la información en equipo. Mediante una libreta compartida en Evernote podréis concentrar en un mismo sitio toda esa información. Y dentro de esa libreta podréis incluir y desglosar la información según vuestras necesidades.

Tendréis, de un solo vistazo, y accesible para todo el equipo y en cualquier momento, una completa radiografía de ese cliente, partner o colaborador. El trabajo en equipo será infinitamente más eficiente para todos.

8- Backup de emails importantes:

Como seguramente sabes, cuando creas una cuenta en Evernote automáticamente se te asigna una dirección de email única. Cualquier mensaje que envíes ahí (de forma directa o en copia oculta) se convertirá automáticamente en una nota. Y en tus mensajes puedes especificar en qué Libreta y qué Etiquetas quieres asignar a esa nueva nota.

Si algún miembro del equipo envía un correo relevante o valioso (temas de contrato, confirmaciones de órdenes de compra, cancelación de servicio, etc), podéis hacer una copia de seguridad en vuestro Evernote. Y no porque se vaya a perder, porque siempre lo tendrás en el Email. Sino porque os interesará tenerlo junto a otra información relevante de ese cliente o ese proveedor.

Esa es la gran ventaja que yo le veo a Evernote: te permite concentrar en un mismo sitio toda la información que sueles tener en mil sitios. Y cuando esto lo aplicas a los tres, cuatro o quince miembros del equipo, las ventajas y beneficios se multiplican.

La estrategia y su difusión en la Jefatura o Departamento

Una empresa, departamento o Jefatura para funcionar necesita de una estrategia. Dicha estrategia ha de contener diversos elementos y que estos elementos estén interrelacionados entre sí para que funcionen correctamente. Estos elementos de la estrategia deben estar alineados con ellos mismos para que la consecución de la misma surja el éxito esperado. Dicho esto, los elementos de la estrategia son:

  1. Definición de la misión
  2. Definición de la visión
  3. Definición de los valores
  1. Definición de los objetivos estratégicos

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