¿Cómo implementar el Brainstorming en la empresa?

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Ante la necesidad generalizada de dar un vuelco a la manera en la que abordamos los distintos proyectos, e incluso las tareas más sencillas, la innovación se ha posicionado como el motor en el que se depositan los esfuerzos para promover una salida de la crisis. Y dentro de este objetivo, el Brainstorming, o lluvia de ideas en la lengua de Cervantes, se posiciona como una potente dinámica en la empresa para cambiar las cosas desde dentro.

Esta tipo de iniciativas son bastante frecuentes en las grandes empresas y sobre todo en las multinacionales, pero en cambio, no tanto en las más pequeñas. Pero, ¿por qué no se aplica el Brainstorming en las pymes? Pues bien, en la mayoría de los casos sucede por una estructura que incita poco a la participación, o tal vez por una falta de comunicación.

Para poner en marcha esta iniciativa, además de resaltar su importancia convenciendo de su necesidad, tenemos que atajar las principales cortapisas que tiene dentro de la organización, estas son:

1) Hacer sentir a todos los colaboradores miembros partícipes del proceso mediante la escucha de sus propuestas y su implicación en la toma de decisiones

2) No imponer, consensuar: teniendo en cuenta que cada cual tiene su lugar en la organización, muchos subordinados no se atreven a transmitir sus ideas por el miedo a que sean rechazas por sus superiores, en este sentido debemos evitar imponer y aprender a consensuar

3) Incentivar la colaboración: hacer a todos partícipes del proceso no es suficiente por si solo para conseguir el objetivo, sino que además necesitamos que nuestros colaboradores internalicen su importancia incentivando su colaboración, como por ejemplo premiando las mejores ideas o facilitando los canales de comunicación

 

Si tenemos en cuenta todos y cada uno de estos pasos podemos conseguir nuestro negocio, sin importar lo pequeño que sea, logre desarrollar una habilidad tremenda para generar ideas, dentro de un proceso que no tiene su fin con la crisis, sino que ayudará a promover una cultura de constante innovación que se posicione como una ventaja competitiva frente a nuestros competidores.

Cómo aplicar los mapas mentales en tu trabajo o Jefatura.

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En este blog veremos 8 formas en las que los mapas mentales tienen una aplicación directa al mundo de los negocios y cómo podemos utilizarlos para simplificar muchos de los procesos de nuestra empresa o trabajo.

Gestión del tiempo

Los mapas mentales son una buena forma de realizar un primer boceto de lo que va a ser nuestro plan de actuación durante un mes, un trimestre o un año, orientando el mapa hacia objetivos concretos.

Podemos utilizarlos incluso para hacer una planificación semanal, literalmente “dibujando” los objetivos que queremos alcanzar cada semana pegando más tarde el dibujo realizado en nuestro puesto de trabajo.

Presentaciones

Una de las grandes ventajas que tienen los mapas mentales es que bien diseñados, pueden convertirse en grandes intrumentos mnemotécnicos. De esta forma, pueden servirnos como guión durante cualquier presentación que realicemos, ofreciéndonos siempre una amplia imagen de todo lo que queremos contar y cómo lo tenemos que contar.

Aunque es verdad que tradicionalmente muchas personas utilizan notas o un pequeño guión para ayudarles durante su presentación, estas herramientas no ofrecen esa visión global e interrelacionada que sí ofrecen los mapas mentales.

Gestión de proyectos

Aunque muchos proyectos sencillos pueden gestionarse perfectamente utilizando una simple lista de tareas, los proyectos complejos, que afectan a distintas áreas de la empresa, que cuentan con varios responsables, etc. pueden ser gestionados de forma eficaz utilizando este tipo de mapas mentales.

En este caso los mapas mentales no actúan como herramienta principal, ya que lo normal será contar con un gestor de proyectos, pero sí como un útil complemento que nos ayudará a visualizar perfectamente cada fase del proyecto y cómo se estructura a distintos niveles.

Brainstorming

Uno de los problemas que suelen presentarse en casi todas las sesiones de brainstorming es que mientras encontramos personas muy activas, otras prefieren mantenerse en un “discreto segundo plano” sin apenas participar.

Una buena forma de fomentar la participación y establecer una generación de ideas “democrática” es plantear un problema y pedir a todos los asistentes a la reunión que preparen un pequeño mapa mental individual sobre el tema para después compararlos y estructurar una idea en conjunto.

Liderazgo

Una de las habilidades que debe desarrollar cualquier persona que aspire a ser un buen líder, es su capacidad para comunicar de forma efectiva y precisa.

Uno de los principales problemas que suelen presentarse en la gestión de proyectos es que precisamente los errores de comunicación entre el líder y los distintos grupos de trabajo pueden derivar en errores y malos entendidos que exigen rectificaciones y más trabajo extra.

Esta falta de coordinación entre lo que se quiere decir y cómo se comunica puede resolverse elaborando un mapa mental común en el que se delimiten claramente cuáles son los objetivos que se quieren alcanzar y de qué forma (con qué herramientas) se va a llegar.

Pensamiento estratégico

Existen muchas herramientas que podemos emplear a la hora de analizar un problema que afecta a nuestra empresa.

Sin ir más lejos tenemos el clásico análisis DAFO, el conocido como Marketing Mix, o el método PEST. Los mapas mentales complementan y mejorar cada una de las técnicas que se enseñan en las mejores universidades y nos ayudan a desarrollar una visión estratégica más amplia.

Desarrollo personal y GTD

Los lectores habituales de MuyPymes saben que somos firmes defensores del método GTD (Getting Things Done) como forma de cambiar nuestra rutina diaria enfocándola hacia la productividad.

Los mapas mentales tienen su lugar natural en este método ya que nos ayudan a visualizar nuestros objetivos a corto medio y largo plazo, ayudándonos también a determinar la prioridad de cada tarea y proyecto.