Resolución de problemas: Otros tipos de conflictos o problemas.

 

Un conflicto bien gestionado puede ser beneficioso para las empresas. Más aún, cuando éste resulta ser un “catalizador” para innovar e incrementar la motivación, e incrementar los niveles de comunicación entre directivos y empleados.
No obstante, no todos los
conflictos laborales suelen resolverse de manera fácil. Pese a ello, existen pautas que permiten encarar este tipo de negociaciones de manera constructiva. ¿Cómo hacerlo? A continuación 4 claves para lograrlo.
1. Prevenir es mejor que curar
El bombero que logra salvar a un niño del incendio es muy heroe, pero más lo es más aquel que “evita” que esta situación se genere. De la misma forma, aquellos empresarios que sean capaces de anteponerse a las situaciones de tensión dentro de una empresa, evitará la utilización de recursos extras, reuniones especiales, y posibles periodos de inactividad.
2. La comunicación
Quienes logran comunicarse y establecer reglas de cooperación obtienen mejores resultados que quienes pretenden vencer al otro. En este sentido, siempre resulta interesante ceder en ciertas peticiones para que el otro también “afloje” y la situación vuelva a la normalidad en el menor periodo posible.
3. El manejo de emociones
Los enfrentamientos suelen despertar el “instinto combativo” de las personas y la razón se ve desplazada por las emociones, lo que representa un desvío camino a la solución. En un ambiente de tensión, una sola reacción y hasta un pequeño gesto de rechazo puede ser malinterpretado por la otra parte.
4. Relaciones de largo plazo
Las relaciones de largo plazo brindan mejores resultados. Así, si los directivos se han preocupado por mantener un diálogo regular con los trabajadores tendrán una base más sólida de confianza para trabajar juntos hacia la solución de
conflictos.

Estimular la búsqueda de soluciones creativas: Una técnica de trabajo en equipo

Desde hace un tiempo con los equipos utilizamos una técnica que consiste en un conjunto de tarjetas con fotografías muy sugerentes y con un nombre escrito a cada una de ellas. Tanto las imágenes como las palabras evocan 5 dimensiones vitales: el viaje (entendido como proceso), las acciones, el dominio del ser, las dificultades y las oportunidades. Al utilizar esta técnica, los miembros del equipo tienen que escoger entre las muchas tarjetas y es importante fijarse si la elección se hace atendiendo a la imagen o a la palabra. En general, esos equipos en que prevalecen los procesos racionales-cognitivos son los que escogen en función de la palabra, mientras que en los que priman los procesos socio-emocionales, la elección se hace por la imagen. ¡Y eso no es casualidad! El equipo más técnico, especialista y analítico, tiene una predominancia del hemisferio izquierdo, que es el racional y se identifica con la palabra de la tarjeta. Por otro lado, los equipos más artísticos, sensibles a aspectos diferentes del propio método y que analizan de manera más emocional, tienen una predominancia del hemisferio  derecho, que es el emocional y se identifica con la imagen de la tarjeta.

Más allá de esta diferencia hemisférica que probablemente el lector ya conozca, es interesante darse cuenta de la apertura de mente que hay detrás de esta elección. Cuando se pregunta a los miembros del equipo en base a qué han escogido la tarjeta, los que lo ha hecho en función de la palabra responden: “lo he hecho por la palabra, obvio”, como si fuera indiscutible que es la palabra que da significado a la imagen y no al contrario. No pasa lo mismo con aquellos que han escogido en base a la imagen. Si bien esta es la que ha guiado su elección, hay espacio para que se integre lo que aporta la palabra.

Y es que, si bien son necesarios y compatibles los dos hemisferios cerebrales, vinculados con los procesos racionales y emocionales, sí que nos damos cuenta que una excesiva racionalidad limita la posibilidad de ampliar la visión que se tiene de determinadas situaciones y, por extensión, dar soluciones alternativas que podrían ser más efectivas que las actuales. Recordemos que es en lo emocional donde se asienta la creatividad, flexibilidad, la rapidez de respuesta o la apertura a los nuevos retos. Por eso consideramos importante estimular a que los miembros del equipo indaguen en la imagen de las tarjetas, con el afán de favorecer una mayor apertura mental y encontrar soluciones creativas.

No es en vano la expresión de que “una imagen vale más que mil palabras”.

Fuente: Clàudia Turró Ortega
Consultora Sénior