Gestionar bien el tiempo para reducir estrés

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A menudo culpamos al exceso de trabajo como principal responsable de las situaciones de estrés que podamos padecer, aunque no sólo la cantidad de horas sea el motivo. Seguramente las personas de nuestro entorno familiar y los amigos nos aconsejarán que trabajemos menos, escucharemos aquello de que no todo en la vida debe ser trabajo y dinero. Y seguro que llevan razón, pero la situación actual de la economía no está como para relajarse. Posiblemente, en tiempos de recesión de económica, será necesario dedicarle incluso más horas al trabajo.
De todas formas, si indagamos y analizamos nuestra actitud diaria en el trabajo, quizá percibamos que es la mala gestión del tiempo lo que nos provoca gran parte de las situaciones de estrés.

Es un problema muy habitual entre empresarios, directivos, autónomos y vendedores, se adquiere en el trabajo y se traslada a nuestra vida privada. A poco que indaguemos y analizamos nuestra actitud diaria en el trabajo podemos identificar aquellas situaciones que nos provocan situaciones de estrés.
La primera situación es fácil de identificar, debemos tener claro que es lo importante y darle prioridad. Hay que identificar aquellas situaciones que puedan dañar seriamente la estabilidad de nuestros negocios. Algunas de esas situaciones puede ser algún servicio urgente que reclame un cliente soporte, algún impago de una cantidad elevada o cualquier situación que pueda afectar a la estructura de nuestra empresa. Cualquier otra situación de menor importancia deberá ser atendida, pero a su debido tiempo, no podemos abandonar lo que estemos haciendo en ese momento y dedicarnos a algo que no nos reportará un beneficio acorde al tiempo que nos hace perder.
La segunda circunstancia se refiere a las imposiciones que otros nos hacen. En la medida de lo posible debemos delimitar nuestro espacio, ganarnos el respeto de compañeros, clientes y proveedores. Tenemos que hacerles ver los problemas que sus imposiciones generan en nuestra labor. Tenemos una rutina de trabajo con la que conseguimos mayor eficiacia y tenemos que tratar por todos los medios que no sean terceras personas las que marquen nuestros ritmos y prioridades de trabajo.
Las interrupciones del trabajo por cualquier imprevisto son las más difíciles de atenuar, aunque una buena planificación, en la que se puedan prevenir los posibles contratiempos nos ayudará bastante a cumplir con nuestra agenda. Es importante plantearnos una buena planificación del tiempo y de las tareas a desarrollar y sobre todo mantener la disciplina para cumplirla. El correo electrónico es mejor revisarlo al inicio y al fin de cada jornada mientras no estemos esperando nada importante, el revisar y limpiar el correo cada cierto tiempo nos hace perder muchos minutos. También es conveniente reducir la dependencia del teléfono, si nuestras condiciones laborales lo permiten, podemos dejar un horario para responder a las llamadas recibidas. Si todas las llamadas se quedan grabadas en nuestro terminal podemos reservar algún horario para responder.
Si trabajamos estos tres puntos reduciremos el estrés y la ansiedad provocada en el trabajo, mejoraremos nuestra salud, nuestra calidad de vida y tendremos más control sobre nuestras propias funciones. Existen otros puntos de mejora en la gestión del tiempo que nos podrían ayudar a reducir horas de trabajo sin perder competitividad, pero lo trataremos en otro momento.