¿La pasión hace el negocio o el negocio hace la pasión?

¿Nos enamoramos de lo que hacemos o hacemos las cosas porque estamos enamorados de ellas? Sin duda lo ideal en el mundo de los negocios es la segunda opción, combinado con saber enamorarnos de aquello que hacemos pero que a priori no nos enamora. Así, hablar de si el negocio hace la pasión o la pasión hace el negocio, es en realidad hablar de un dilema que no tiene una única solución.
Por supuesto, que puestos a elegir, si pretendemos desarrollar un negocio, si pretendemos tirar adelante cualquier proyecto empresarial o profesional, lo ideal es que lo que tiremos adelante nos enamore, y que a partir de eso que nos enamora hagamos el negocio.

Pero ¿qué sucede cuando no sucede lo anterior?, ¿qué sucede cuando por cualquier motivo se nos presenta la oportunidad o vemos la opción de desarrollar un negocio o un proyecto que en principio no nos atraía o no entraba en nuestros planes? Depende.
A priori, la opinión más pura debería decir que mejor no hacerlo, que tirar adelante algo que no nos gusta sólo nos llevará a la frustración y a no hacerlo bien. Y obviamente ello es así si es un sector concreto que detestamos o que particularmente nos genera rechazo. Ahora bien, en caso de no ser así, en caso de simplemente no encontrarle un atractivo, bien haremos intentarlo mirar con otros ojos, ser pragmáticos, y buscar el amor. De buen seguro que si funciona, los billetitos que llenarán nuestra cartera harán que el amor por esa actividad reluzca por si solo.

Cronófagos: lo que se come nuestro tiempo (I)

 

 

 

 

 

 

1-En nuestro desempeño profesional existen algunas tareas o circunstancias que actúan como auténticos cronófagos, que no son ni más ni menos que ladrones de tiempo. Esto es así porque roban o se comen un tiempo que podríamos destinar a las labores realmente importantes y ¿acaso hay algo más importante que nuestro tiempo?
Conocer dichas circunstancias supone el primer paso para mejorar su eficiencia . Estos “ladrones” se pueden dividir en dos grandes grupos: externos e internos. Esto supone que existen factores sociales y psicológicos que nos afectan y que hay que saber gestionar para lograr una óptima gestión del tiempo. Vamos a comenzar enumerando algunos de nuestros “queridos” cronófagos externos. Sigue leyendo “Cronófagos: lo que se come nuestro tiempo (I)”