Hacer lo que sabemos hacer y lo que no sabemos hacer debemos hacerlo hacer o intentarlo.

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Soy un inútil, lo reconozco. Soy un inútil en muchos aspectos y en muchos ámbitos, pero en uno de los ámbitos donde destaca en gran medida mi inutilidad es en la música es decir tocar un instrumento, soy un poco torpe con los deportes aunque intento hacerlos, pero me gusta probar un poco de todo y ver hasta donde puedo llegar. En las tareas manuales me esfuerzo por hacerlas cada vez mejor . Y lo que no puedo se lo encargo a un especialista, así como cuando se estropea un zapato a donde voy al zapatero , ¿por qué no hacer en la empresa lo mismo?, ¿por qué no nos centramos en lo que sabemos hacer?
No se trata de no querer aprender, no se trata de no querer mejorar, pero se trata de reconocer nuestras limitaciones y si algo esta meridianamente claro que no es lo nuestro, es mejor dejarlo estar que pegarnos golpes contra la pared hasta rendirnos exhaustos y doloridos. Yo sin duda pretendo focalizarme, y perfeccionarme en las cosas en las que se que soy bueno (si es que hay alguna), que no darme golpes en algo que se que por mucho que lo intente, nunca avanzaré.
Entonces ¿por qué en la dirección de nuestra carrera profesional, de nuestra empresa, en muchas ocasiones nos empeñamos en querer hacerlo y ejecutarlo todo? Sin duda a mi entender sería mucho más sano, eficiente y nos daría unos mejores resultados centrarnos tan sólo en aquello que sabemos hacer, y luchar por ser excelsos, por ser los mejores en ello, y por contra delegar, subcontratando o como sea, aquello para lo que no hemos nacido.
Evidentemente, si por ejemplo somos jefes de una pequeña actividad, puede que no nos salga rentable subcontratar o encargar que nos hagan determinadas tareas. En estos casos esforzarnos para en la medida de lo posible mejorar y poder hacerlo nosotros puede ser una opción, pero siempre reconociendo nuestras limitaciones, y siempre siendo conscientes que habrá actividades que nosotros no podremos hacer.