Primero lo primero, aprende a priorizar.

Estándar

Hoy en día nuestra tónica diaria está definida por el agobio y la sobrecarga de tareas que inequívocamente acaba por traducirse en estrés. La mayoría de los altos cargos y empresarios sienten que deben atender muchas prioridades que entran en conflicto unas con otras.
Investigaciones realizadas para tratar estos aspectos han determinado que cuantas más tareas y prioridades atienden estos ejecutivos y empresarios menos ganan sus compañías. De hecho, las empresas que obtienen mayores rendimientos son aquellas que sus ejecutivos y responsables se centran en atender las iniciativas de una alta prioridad.
Hay dos lecturas de esta realidad que son de gran importancia para los jefes, y en especial en todas empresas quizás en las pequeñas más. La primera, es que la inmensa mayoría de la gente no sabe delegar, y por tanto, priorizar sus tareas y responsabilidades. De hecho, ésta es una de las grandes virtudes que caracterizan a las personas con dotes de mando o liderazgo, su capacidad para delegar y el buen criterio para establecer prioridades, es decir, distinguir lo accesorio de lo fundamental.
La segunda, y esta afecta directamente a los mandos, jefes, emprendedores y empresarios, es la necesidad de conocer en qué se es realmente bueno, es decir, saber con qué habilidades se cuenta y nos pueden proporcionan fortalezas que nos permitan aprovechar las oportunidades que se presenten en nuestro entorno. Vinculado con lo anterior, no se puede obviar la capacidad para decir no cuando las cosas parecen ser exitosas e incluso lucrativas, pero, sin embargo, no ofrecen una oportunidad real de triunfar