No es por discutir pero el GTD no te viene mal para trabajar.

Al igual que la mayoría de las personas que conozco que usan la metodología GTD, desde que comencé a ver beneficios importantes en mi vida usando este método de productividad personal quise compartirlo con cercanos de mi equipo de trabajo, amigos, familiares, socios, intentando convencerlos y entusiasmarlos a que usaran la metodología y haciendo hincapié en los tremendos resultados que más temprano que tarde comienzan a ser evidentes al poco tiempo de usarla. Beneficios como optimización del tiempo, mejor enfoque hacia la resolución de tareas, mayor control sobre las tareas que delegas, menos esfuerzo para lograr concentración, mayor tiempo para pensar, y así una lista interminable de beneficios.

Sin embargo en la mayoría de los casos me enfrentaba a dos tipos de personas, uno los profesionales que ponen una barrera, casi inconsciente creo yo, a no querer cambiar su forma de hacer las cosas, pues atrapados en el día a día están convencidos que la única forma valida de trabajar es ir agobiados por el mundo, teniendo el e-mail abierto todo el día y monitorizándolo cada par de minutos por si el jefe o alguien ha enviado algo nuevo en su inbox. Y en segundo lugar, las personas que a pesar de mostrar interés, en una conversación corta de pasillo, no lograba comprender al 100% de qué va la metodología y se quedaban con una percepción errada de esta, que finalmente no alentaba a incorporarse y apropiar su uso.

Es por eso que en este artículo he querido aportar e intentar recopilar las frases más comunes a las que me he enfrentado con respuestas que ayudarán a quienes aún no se convencen a usar GTD a dar un paso en la dirección de entender de qué estamos hablando:

 “Yo no necesito una metodología para trabajar”. Es discutible, quizás para hacer tu trabajo no necesitas una metodología, pero si quieres ser productivo realmente lo necesitarás.

 “Yo ya tengo muchas cosas que hacer como para anotarlas”.  Probablemente si jamás anotas tus tareas y pendientes no podrás cuantificar si tienes muchas o pocas cosas que hacer. Anotar tus tareas, pensamientos, pendientes es la principal acción para poder liberar tu mente, organizarlas y dimensionar el tiempo que requieres para conseguir el objetivo.

 “Me parece muy tedioso registrar cada cosa, y luego perder tiempo procesándolas”. Jamás perderás tiempo usando GTD, de hecho te puedo asegurar que el tiempo que demoras en anotar y procesar tus tareas es una inversión que se multiplica rápidamente y repercute en la cantidad de tareas que eres capaz de resolver.

¿Para qué usar esto si yo tengo una agenda?.  GTD es muchísimo más que una agenda, la agenda te sirve para registrar eventos en una hora y fecha determinada, y a lo mucho registrar algunas notas de las reuniones. En cambio GTD te ayudará en primer lugar a liberar tu mente mediante el registro de pensamientos, a identificar el objetivo y tu rol al transformar un pensamiento en un acción concreta, y luego tendrás mayor control sobre tu tiempo y las cosas que realmente tienes que hacer en el momento adecuado.

¿Y tú qué tipo de frases es la que mayormente recibes al contarle a alguien de GTD? Comenta tu experiencia y así ampliamos esta lista.