¿Están tus empleados de vacaciones? Pues no los molestes

Muchos jefes tienen una adicción al trabajo que raya la psicosis laboral. El problema es que este cuadro patológico tiende a contagiarse al igual que cualquier pandemia de las más peligrosas que se os ocurran. Esto es algo que también me dice la experiencia y aquí lo que opino es que no hay nada como pregonar con el ejemplo.
Prueba de ello es que muchos jefes tienden a llamar por teléfono, mandar mails o sms a muchos de sus empleados durante las vacaciones, aún a sabiendas que éstos empleados no van a poder hacer nada sobre el asunto tan urgente en cuestión.
La empresa debe planificar adecuadamente las vacaciones de sus trabajadores, las tareas pendientes y dejar cubiertos aquellos frentes o puestos que necesitan reemplazo mientras los trabajadores están de vacaciones. 

Llamar a un trabajador durante sus días de descanso sólo es una muestra más de pasotismo hacia esa persona, falta de respeto por su propio descanso y ganas de tocarle las narices con las dos manos.
Pensemos friamente ¿tan urgente es que no puede esperar? ¿tan torpe soy que no sé hacerlo yo? ¿no hay nadie más en el mundo que sepa hacerlo salvo este trabajador que está disfrutando de su merecido descanso?
Pensemos dos veces estas cosas antes que mandar un mail o realizar una llamada y pongámonos sólo por un instante en los zapatos de nuestro trabajador a ver qué opinión sacamos del jefe y de la empresa.

Diseñar un cuadro de vacaciones sin generar un conflicto

Aunque como veis en el blog os pongo teoría sobre la vida como Jefe y sobre todo historias y cosas basadas en las experiencias hoy os relato una que en realidad se la debo a uno de mis colaboradores, pues es una de las tareas que mayor incidencia tiene en el ‘buen ambiente’ entre los miembros del equipo, es la aprobación del cuadro de vacaciones por parte del jefe. El cuadro de vacaciones, es el resultado de la integración de las pretensiones vacacionales de cada uno de los miembros del equipo, una labor que compete al empresario, al jefe, capitán, …… porque es este el que desea cubrir sus ciclos de producción gestionando este derecho de sus empleados.
En contadas ocasiones los empleados se ponen de acuerdo a la primera, obligado al gestor a lograr un consenso entre sus pretensiones, y ahí la labor. Cuando todos nuestros empleados nos han enviado sus preferencias, y existen conflictos como un puente que varios desean, o una quincena determinada, tenemos que elegir a quién asignárselo y a quién no.
Dichas peticiones a partir de octubre las empezamos a recoger y tiene que estar cerrado el calendario el 15 de diciembre para los que ya piden a primeros tengan cubiertas sus responsabilidades.
Muchas empresas siguen la técnica de dar prioridad a los empleados más antiguos o a los que tienen hijos, pero aunque es una buena opción para limitar problemas al clarificar las reglas, no me parece la más equitativa, puesto que no todos los empleados tienen hijos, y no debemos discriminar a la plantilla en función de su antigüedad.
En mi opinión el diseño óptimo de un cuadro de vacaciones se alcanza con altas dotes de justicia y equidad, creando un histórico de las vacaciones disfrutadas por parte de cada uno de los miembros del equipo, de tal manera que si en un año determinado un empleado se ha llevado el gato al agua, al año siguiente se de prioridad a otro compañero menos agraciado en el año anterior. Adicionalmente, hay que dejar claro que en épocas en las que existan picos de trabajo no se pueden disfrutar de vacaciones, debiendo ser inflexibles en este sentido, si queremos aislar cualquier posibilidad de generar tensiones.
Tal como os he comentado es agua pasada pero de esta manera reflejo la experiencia un año más.

El portátil también se ha quedado en casa en vacaciones.

Tal como os comentaba en el articulo de ayer también he dejado el portátil en el maletín.
Hasta ahora cuando nos íbamos de vacaciones teníamos que llevarnos si o sí nuestro portátil si queríamos trabajar o echar un vistazo a nuestro correo electrónico, etc. Pero hoy en día con la llegada de los teléfonos móviles inteligentes, con línea de datos el portátil se queda en casa por vacaciones. Reconozco que he llevado el Ipad. Sigue leyendo “El portátil también se ha quedado en casa en vacaciones.”

No es por discutir pero el GTD no te viene mal para trabajar.

Al igual que la mayoría de las personas que conozco que usan la metodología GTD, desde que comencé a ver beneficios importantes en mi vida usando este método de productividad personal quise compartirlo con cercanos de mi equipo de trabajo, amigos, familiares, socios, intentando convencerlos y entusiasmarlos a que usaran la metodología y haciendo hincapié en los tremendos resultados que más temprano que tarde comienzan a ser evidentes al poco tiempo de usarla. Beneficios como optimización del tiempo, mejor enfoque hacia la resolución de tareas, mayor control sobre las tareas que delegas, menos esfuerzo para lograr concentración, mayor tiempo para pensar, y así una lista interminable de beneficios.

Sin embargo en la mayoría de los casos me enfrentaba a dos tipos de personas, uno los profesionales que ponen una barrera, casi inconsciente creo yo, a no querer cambiar su forma de hacer las cosas, pues atrapados en el día a día están convencidos que la única forma valida de trabajar es ir agobiados por el mundo, teniendo el e-mail abierto todo el día y monitorizándolo cada par de minutos por si el jefe o alguien ha enviado algo nuevo en su inbox. Y en segundo lugar, las personas que a pesar de mostrar interés, en una conversación corta de pasillo, no lograba comprender al 100% de qué va la metodología y se quedaban con una percepción errada de esta, que finalmente no alentaba a incorporarse y apropiar su uso.

Es por eso que en este artículo he querido aportar e intentar recopilar las frases más comunes a las que me he enfrentado con respuestas que ayudarán a quienes aún no se convencen a usar GTD a dar un paso en la dirección de entender de qué estamos hablando:

 “Yo no necesito una metodología para trabajar”. Es discutible, quizás para hacer tu trabajo no necesitas una metodología, pero si quieres ser productivo realmente lo necesitarás.

 “Yo ya tengo muchas cosas que hacer como para anotarlas”.  Probablemente si jamás anotas tus tareas y pendientes no podrás cuantificar si tienes muchas o pocas cosas que hacer. Anotar tus tareas, pensamientos, pendientes es la principal acción para poder liberar tu mente, organizarlas y dimensionar el tiempo que requieres para conseguir el objetivo.

 “Me parece muy tedioso registrar cada cosa, y luego perder tiempo procesándolas”. Jamás perderás tiempo usando GTD, de hecho te puedo asegurar que el tiempo que demoras en anotar y procesar tus tareas es una inversión que se multiplica rápidamente y repercute en la cantidad de tareas que eres capaz de resolver.

¿Para qué usar esto si yo tengo una agenda?.  GTD es muchísimo más que una agenda, la agenda te sirve para registrar eventos en una hora y fecha determinada, y a lo mucho registrar algunas notas de las reuniones. En cambio GTD te ayudará en primer lugar a liberar tu mente mediante el registro de pensamientos, a identificar el objetivo y tu rol al transformar un pensamiento en un acción concreta, y luego tendrás mayor control sobre tu tiempo y las cosas que realmente tienes que hacer en el momento adecuado.

¿Y tú qué tipo de frases es la que mayormente recibes al contarle a alguien de GTD? Comenta tu experiencia y así ampliamos esta lista.