Decidir en tiempos de crisis

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Cuando las crisis nos amenazan tendemos a pensar que para lograr nuestros objetivos lo que debería cambiar es el contexto. La intuición, entonces, nos conduce al primer error. No solo el contexto hará lo que quiera sin consultarnos, sino que si gira hacia donde no queremos nos llenaremos de resentimiento y esto nos dificultará el diseño de conductas de adaptación. Esto generará sin dudas un sentimiento negativo que disminuirá nuestro potencial personal.

Lo que una situación de crisis requiere en realidad es mantener “la cabeza fría”: tiene que estar activa toda nuestra capacidad para desarrollar actitudes y conductas racionales o, mejor dicho, contraintuitivas. Esto quiere decir que, antes los sentimientos inevitables de ansiedad, temor, depresión, retracción o impulsivos, podamos comportamos independientemente de ellos.

Lo primero que hay que tener en cuenta para lograrlo es aceptar las crisis como tales. A nadie le gusta sufrir, pero negar las cosas no hace otra cosa que empeorar nuestra situación. No podemos buscar soluciones para un problema que no percibimos. En este sentido, lo que debemos desarrollar son muros de contención que nos ayudarán a limitar los daños. El más importante de estos muros es el que nos defienda del pánico. Algunos muros de contención recomendados son:

  1. Pensar que toda crisis es temporal: la idea de que lo malo llegó para quedarse nos impide ser objetivos. “Siempre que llovió, paró”.
  2. Evitar la infección psicológica: se produce cuando lo malo de un determinado ámbito de vida invade todo lo demás. “El trabajo y sus problemas los dejo dentro de la oficina”.
  3. Salir del sentimiento de deuda. Siempre que sucede algo traumático, ineludiblemente descubrimos que podríamos haber hecho esto o lo otro mejor. Esto nos consume valiosas energías.
  4. Realizar movimientos adaptativos: debemos adaptarnos a las nuevas circunstancias del momento. Quizá reducir el confort habitual o achicarse con algunos gastos.

Y con lo siguiente que les voy a decir se caerá un mito: que las crisis generan oportunidades es un dicho tan repetido como inexacto. En realidad, las oportunidades no están en las crisis, sino que derivando la capacidad de ciertas personas de hacer una lectura diferencial de lo que está sucediendo. Aunque lograrlo requiere preparación y capacidad. Aquí está el secreto. Debemos anticiparnos a las oportunidades que sí o sí llegarán. En esto ayudará mucho el intercambio de conversaciones con otras personas en base a experiencias y sentimientos vividos. Sin dudas, esto hará que “abramos nuestra mente”.

En fin, las crisis son estresantes. Y esta que estamos viviendo ahora promete ser de las que más quedarán en nuestras memorias.
Autor. Fabian Sinibaldi. Analista económico de América del Sur de Financialred.com