Cinco mitos sobre conciliación de la vida laboral y familiar

En 2011, cuando conceptos como flexibilidad laboral, jornadas reducidas, teletrabajo, etc. parecen estar tan teóricamente en boga, resulta curioso cómo muchos managers y dueños de pequeñas empresas siguen midiendo la productividad de sus empleados en función de las horas que permanecen sentados en su mesa. Y es más, en ocasiones no se trata del diseño de la empresa, sino de los propios empleados que cultivan un “presentismo” injustificado. En American Express Open Forum relacionan este hecho con existencia de unas barreras “psicológicas” en los puestos de trabajo que siguen de alguna forma separando a hombres y mujeres.
Para justificar su percepción, se basan en un estudio desarrollado
por la consultora WordlatWork en el que entre otras cosas, se evidencian lo que consideran que son “Mitos sobre hombres y mujeres en el espacio de trabajo”.
1. Los hombres están más enfocados hacia el trabajo que las mujeres
Uno de los estereotipos más antiguos y que desgraciadamente sigue teniendo vigencia en muchas empresas es que mientras que los hombres están más orientados hacia su trabajo, las mujeres cuidan mucho más de su vida personal y familiar.
Sin embargo el estudio demuestra que en este punto la diferencia entre ambos sexos es mínima. En este sentido, pusieron el ejemplo de países tan dispares como Alemania o India , donde las cifras demuestran que de hecho son las mujeres las más orientadas hacia el compromiso con su trabajo.
2. Las mujeres tienen más problemas para conciliar su vida laboral y familiar
Otro de los mitos clásicos a los que se enfrentan las empresas es que son las mujeres las que encuentran más dificultades a la hora de conciliar su vida familiar y laboral. Como consecuencia, la mayor parte de las medidas que se toman en este ámbito por parte de las empresas tienen a la mujer como protagonista.
Para los autores del estudio sin embargo, son los hombres los que encuentran más obstáculos y dificultades a la hora de intentar pasar más tiempo con su familia. Se llega al punto de que se ve “extraño” o “raro” en muchas empresas que un hombre quiera pasar más tiempo con sus hijos e incluso los permisos por paternidad son vistos con cierto recelo.
3. Los hombres tienen más preocupaciones financieras
No son precisamente pocos los que se sorprenden cuando escuchan esa frase de: “En mi casa, las cuentas las lleva mi mujer”. Y sin embargo, se trata de una realidad cada vez más asentada. Lo queramos o no, son las mujeres las que más sufren el conocido como “estrés financiero” y las que más se preocupan por que al final de cada mes, las cuenta domésticas cuadren.
En el mismo plano se evidencia que los empleados pasan cada vez más tiempo de su trabajo intentando resolver sus problemas económicos, consultando información financiera y buscando el mejor producto.
4. El trabajador ideal tiene pocas (o ninguna) cargas familiares
Cuando se les pregunta, la inmensa mayoría de los empresarios del mundo afirman estar comprometidos con la conciliación de la vida personal y familiar pero lo cierto es que el 40% de las empresas siguen estando convencidas que los trabajadores más comprometidos con su trabajo son aquellos que no tienen “cargas familiares”
Sin embargo el estudio demuestra que los trabajadores “sin familia” no son necesariamente los más productivos, e incluso llegan a decir que sencillamente el 70% de los mismos realmente no están comprometidos con la empresa.
5. Los empresarios se comprometen con los programas de conciliación
Como comentábamos en el punto anterior, muchos ejecutivos afirman sin ruborizarse, que están totalmente comprometidos con la conciliación de la vida familiar y laboral, pero esto sencillamente no es cierto.
A la mayoría les preocupa los “riesgos” que mentalmente asocian a estos beneficios para los trabajadores, llegando a pensar que estos programas les hacen perder dinero. De hecho, los hombres y mujeres que suelen acogerse a estos beneficios sociales suelen ver penalizada su progresión en la empresa, como si de una especie de peaje se tratara.

Generar ambiente: el aroma y la músic

La importancia de la distinción en todos los detalles para satisfacer al cliente, empleado y para generar una experiencia positiva de la visita a nuestras oficinas, mi fiel y queridos compañeros aportaron algun que otro comentario diario una lista de temas que él consideraba interesantes de tratar.
Hoy hablaremos de la importancia del aroma y de la música ambiental para mejorar la experiencia de nuestros empleados como clientes si los hubiese en la empresa.
Bien, la importancia del aroma de nuestras dependencias y de la música ambiental que pongamos no tan solo es útil para nuestros clientes, en general es útil para cualquier visita que recibamos o incluso para el propio bienestar interno de nuestros empleados y de toda persona que entre en contacto con nuestras oficinas. Y además no solo es básico en las oficinas, es básico y valido para cualquier tipo de empresa o negocio, bien sea un comercio, un bar, o una fabrica, y es que las percepciones y el bienestar no entienden de modelos empresariales, aunque si de requisitos particulares.
Como norma general siempre será mejor no apostar ni por sonidos o aromas extremos. Así en las melodías tranquilas y los aromas suaves se encontrará el punto justo, de esta forma correremos menos riesgos de generar rechazo en una parte de quien nos visite. Ahora bien, por supuesto dependerá mucho del tipo de clientela o personal que tengamos, y en particular de la imagen que queramos dar, pues por ejemplo si tenemos una tienda de ropa juvenil habitualmente poco apropiado será poner opera o jazz de telón de fondo, al contrario, un ambiente desenfadado y música marchosa será lo indicado, y en lugares dirigidos a otro tipo de públicos viceversa.
Un último apunte al respecto, y casi una suplica especialmente a los bares, restaurantes o lugares donde parece que solo un determinado estilo de música es posible, el volumen es elevadísimo o los aromas son de un perfil demasiado extremo. Señores y señoras, si quiero aromas fuertes me voy al zoológico, cuando quiero escuchar música a todo volumen me encierro en mi coche, pero no tomando un café, y lo más importante, en la variedad está el gusto y hoy la tecnología lo pone fácil, así que se puede cambiar de música incluso sin tener grandes molestias (se pueden programar listas de reproducción, etc), y es que ni a todos nos gusta el flamenco o la música house por poner unos ejemplos, y aunque nos guste un tipo determinado de música no nos gusta escucharla X horas seguidas.

Decidir en tiempos de crisis

Cuando las crisis nos amenazan tendemos a pensar que para lograr nuestros objetivos lo que debería cambiar es el contexto. La intuición, entonces, nos conduce al primer error. No solo el contexto hará lo que quiera sin consultarnos, sino que si gira hacia donde no queremos nos llenaremos de resentimiento y esto nos dificultará el diseño de conductas de adaptación. Esto generará sin dudas un sentimiento negativo que disminuirá nuestro potencial personal.

Lo que una situación de crisis requiere en realidad es mantener “la cabeza fría”: tiene que estar activa toda nuestra capacidad para desarrollar actitudes y conductas racionales o, mejor dicho, contraintuitivas. Esto quiere decir que, antes los sentimientos inevitables de ansiedad, temor, depresión, retracción o impulsivos, podamos comportamos independientemente de ellos.

Lo primero que hay que tener en cuenta para lograrlo es aceptar las crisis como tales. A nadie le gusta sufrir, pero negar las cosas no hace otra cosa que empeorar nuestra situación. No podemos buscar soluciones para un problema que no percibimos. En este sentido, lo que debemos desarrollar son muros de contención que nos ayudarán a limitar los daños. El más importante de estos muros es el que nos defienda del pánico. Algunos muros de contención recomendados son:

  1. Pensar que toda crisis es temporal: la idea de que lo malo llegó para quedarse nos impide ser objetivos. “Siempre que llovió, paró”.
  2. Evitar la infección psicológica: se produce cuando lo malo de un determinado ámbito de vida invade todo lo demás. “El trabajo y sus problemas los dejo dentro de la oficina”.
  3. Salir del sentimiento de deuda. Siempre que sucede algo traumático, ineludiblemente descubrimos que podríamos haber hecho esto o lo otro mejor. Esto nos consume valiosas energías.
  4. Realizar movimientos adaptativos: debemos adaptarnos a las nuevas circunstancias del momento. Quizá reducir el confort habitual o achicarse con algunos gastos.

Y con lo siguiente que les voy a decir se caerá un mito: que las crisis generan oportunidades es un dicho tan repetido como inexacto. En realidad, las oportunidades no están en las crisis, sino que derivando la capacidad de ciertas personas de hacer una lectura diferencial de lo que está sucediendo. Aunque lograrlo requiere preparación y capacidad. Aquí está el secreto. Debemos anticiparnos a las oportunidades que sí o sí llegarán. En esto ayudará mucho el intercambio de conversaciones con otras personas en base a experiencias y sentimientos vividos. Sin dudas, esto hará que “abramos nuestra mente”.

En fin, las crisis son estresantes. Y esta que estamos viviendo ahora promete ser de las que más quedarán en nuestras memorias.
Autor. Fabian Sinibaldi. Analista económico de América del Sur de Financialred.com