8 ideas para motivar en tiempos de crisis

El dinero nunca sobra y menos en estos momentos, eso lo sabemos todos, pero entonces ¿hay más formas de mantener motivada a la plantilla? Un profesional responde principalmente a factores económicos que además podemos repercutir de manera indirecta siempre y cuando se perciban como beneficio, pero no son los únicos que podemos utilizar.
Este conflicto forma parte de una gestión moderna de RRHH y son muchos los profesionales que tienen que buscar alternativas para mantener una buena motivación entre los trabajadores sin realizar grandes inversiones. Sabiendo que el factor psicológico es algo vital para poder competir en condiciones os dejo algunas ideas al respecto.

  1. Fomentar la flexibilidad horaria (cambio en su gestión que no tiene por qué significar una disminución de las horas trabajadas) y mejorar la conciliación entre vida profesional y personal. A muchos les parecerá una locura aumentar la flexibilidad horaria en estos momentos pero la función motivacional es evidente.

Por ejemplo, nuestros empleados podrían preferir hacer una jornada intensiva con una hora para comer saliendo del trabajo a las 6 de la tarde antes que hacer jornada partida y salir a las 8. En este caso deberíamos prever la necesidad de habilitar espacios para la comida, microondas, etc.
Por otro lado la conciliación y la flexibilidad horaria son inversiones (hay que olvidar el concepto “gasto” a este respecto) que regresa en forma de eficiencia y compromiso. Por supuesto esta medida requiere un coste (mejor digamos “inversión”) difícil de cuantificar y se tiene que estudiar cada empresa y sector para determinar las formas en las que se podría realizar.

  1. Implantar sistemas formativos: la formación aumenta la motivación si se ajustan los temarios y se aplican de forma correcta, sin estrangular al empleado. Generalmente aumenta la autoestima y la motivación además de mejorar las posibilidades de evolución en la empresa.
  2. Buscar acuerdos con entidades colaboradoras para conseguir beneficios de bajo impacto económico para la empresa tales como descuentos en gimnasios, comidas, guarderías, seguros, etc…
  3. Los premios por objetivos normalmente son económicos pero el empleado también podría valorar una retribución en tiempo libre, días de vacaciones o de libre disposición durante el año (con normas, evidentemente)
  4. Aumentar la variedad en las tareas habituales del trabajador. Esto puede apoyarse en la formación antes nombrada pues permitiría desarrollar nuevas habilidades que por otro lado serían de utilidad a la empresa. Un trabajo rutinario resulta desmotivador, por lo que la variedad se presenta como una alternativa positiva. Saber delegar puede ayudar bastante.
  5. Creación de carreras profesionales. No es la primera vez que lo nombro en mis artículos pero quiero insistir en su valor motivador al permitir que los empleados observen su evolución y se planteen objetivos. No hay nada más desmotivador que una vida sin objetivos.
  6. Mejorar la comunicación interna favorece la integración del empleado y permite el feedback que fortalece el sentimiento de permanencia. Resulta tan motivador como útil para ambas partes siempre y cuando se realice con honestidad y no como muro de las lamentaciones.
  1. La realización de dinámicas que mejoren el ambiente laboral tales como jornadas de distención fuera de la empresa o cualquiera que aumente las fuerzas de cohesión de los grupos de trabajo. Permitir que los empleados sean impulsores de las alternativas es positivo pues normalmente aumenta su eficacia.

Estoy seguro de que me dejo bastantes ideas en el tintero pero igualmente confío en que si es así ustedes me ayudaréis a completar la lista. Lo importante es abrir la mente para descubrir que la motivación (y por tanto la desmotivación) va más allá del dinero y que existen múltiples vías que quizás por la crisis actual muchos empiezan a explorar.

Música como motivador

No podría vivir sin música lo reconozco, no podría vivir casi permanentemente sin una melodía, sin una de mis canciones favoritas, sin un sonido. Y tampoco podría vivir sin música en mi vida profesional, ¡y qué la motivación se consigue a ritmo de nuestras melodías favoritas!
No hay recomendación mejor que pueda hacer para inspirarnos, para motivarnos, para concentrarnos en nuestro trabajo, que la recomendación de escuchar nuestra música favorita. De escuchar ese sonido que nos transporta en el momento que necesitamos desconectar, de escuchar aquella canción que nos estimula y nos pone fieros cuando tenemos que ir a cerrar una negociación, discutir o tratar un tema importante que requiera de nuestra actitud aguerrida. En definitiva, de escuchar cada canción, cada melodía para cada necesidad profesional.

Sólo de uno y cada uno de nosotros depende decidir que música utilizamos en nuestro día a día profesional, sólo de nosotros depende decidir que canciones nos benefician y que canciones pueden sernos perjudiciales de escuchar en un momento determinado.
Yo personalmente lo tengo muy claro, cuando necesito tranquilidad, pausa o simplemente dejar fluir: jazz, pop, música romántica y/o tranquila. Pero algo me está pasando, lo reconozco, últimamente cuando necesito “marcha”, cuando necesito rendir al máximo ya no me estimula la música de antes, ya no me estimulan los sonidos tranquilos. Ahora escucho sonidos que ni yo imaginaba que me estimularían, estilos que son contrarios en muchas ocasiones a mí estilo de vida, pero que sin duda me ponen completamente “a cien” en mi actividad profesional. ¿Y si cada uno de nosotros encontramos nuestro catálogo?, ¿y si nos atrevemos con cosas diferentes?