El humor en la empresa desde el punto de vista del Jefe.

Nunca he sido una persona especialmente bromista, y en el ámbito profesional habitualmente me he caracterizado mucho más por la seriedad que por posturas extremadamente dadas a la broma. Pero reconozco que en el ámbito profesional y en el ámbito de la empresa siempre va bien un toque de humor.

Va bien considero siempre que se aplique con mesura y control y sin exceder ciertos límites, pues de excederlos el efecto puede ser pernicioso y el contrario al buscado. Así mientras un toque de humor, puede aportar buen ambiente y distensión en la empresa o en el día a día profesional, un exceso o una mala utilización del mismo puede dar lugar a una excesiva relajación o bien al mal gusto y a la problemática.
Y es que siempre he sido de la opinión que mientras estamos en nuestra actividad profesional o dentro del ámbito de la empresa, unas mínimas normas de respeto, seriedad y consideración de deben mantener. De no ser así mal vamos, y en la actualidad parece que se esté tendiendo a un exceso de distensión.
Una cosa es hacer una broma determinada en un momento determinado, o mantener una conversación distendida y agradable en cualquier momento y otra muy distinta es caer en la pesadez o en la grosería. Y es que una cosa es ser graciosos y divertidos y propiciar ese ambiente, y otra cosa es convertir la empresa en un circo donde lo último que se piensa es en trabajar.
De todos modos no tiene nada que ver el contar chistes y las bromas con el tener una sonrisa en la boca aptitud positiva y ser educado. Pero como al jefe lo miran o lo miden de otra forma por eso mantengo esta postura en el trabajo, aunque intento que el ambiente sea relajado y agradable.