La mejor forma de remunerar a los ejecutivos

Estamos viendo muchas críticas de los altos ejecutivos de las empresas y de sus compensaciones millonarias, especialmente en el entorno actual de dificultades financieras en general y de reducciones de sueldos que los trabajadores están sufriendo o, como mínimo, del estancamiento de sus sueldos.
La consultora de temas de personal y de remuneración, Towers Perrin, nos trae un análisis (PDF) de cómo los consejos de administración de las empresas deben pensar en estos temas para asegurarse que sus ejecutivos estén incentivados para hacer mucho para sus empresas, pero que no les lleve a tomar decisiones que pueden ser perjudiciales para el futuro de la empresa. En este contexto, es importante establecer un paquete de compensación para los ejecutivos que compatibilice las necesidades de las empresas, en el corto y el largo plazo, y los deseos y los incentivos de los ejecutivos para que lo hagan bien.
Los tres temas que nos dan como guías para seguir son los siguientes:

  1. Un vínculo directo entre las medidas de rendimiento y los distintos tipos de compensación.
  2. Un rango equilibrado de medidas de rendimiento que tienen en cuenta los resultados a corto plazo y la inversión estratégica a más largo plazo, que se alinea más directamente con la compensación combinada.
  3. El mantenimiento de una proporción razonable de compensación en forma de acciones de la empresa, para alinear los intereses del ejecutivo con los accionistas, en el medio y largo plazo.

El análisis es muy detallado sobre cómo mejor estructurar un paquete de compensación que cumple con estos objetivos. En estos momentos donde muchos altos directivos se han estado llevando sueldos millonarios y han metido a sus empresas en muchos líos, es esencial que sus ingresos sean sensibles directamente a los resultados de sus decisiones.
Yo añadiría, incluso la posibilidad de que se les retire compensaciones pasadas si sus decisiones resultan haber sido perjudiciales para la empresa y para sus resultados. Sólo porque los malos resultados de sus decisiones no salen hasta después, no quiere decir que los directivos tienen el derecho de quedarse con lo que se les pagó cuando se esperaba que los resultados iban a ser otra cosa.

El humor en la empresa desde el punto de vista del Jefe.

Nunca he sido una persona especialmente bromista, y en el ámbito profesional habitualmente me he caracterizado mucho más por la seriedad que por posturas extremadamente dadas a la broma. Pero reconozco que en el ámbito profesional y en el ámbito de la empresa siempre va bien un toque de humor.

Va bien considero siempre que se aplique con mesura y control y sin exceder ciertos límites, pues de excederlos el efecto puede ser pernicioso y el contrario al buscado. Así mientras un toque de humor, puede aportar buen ambiente y distensión en la empresa o en el día a día profesional, un exceso o una mala utilización del mismo puede dar lugar a una excesiva relajación o bien al mal gusto y a la problemática.
Y es que siempre he sido de la opinión que mientras estamos en nuestra actividad profesional o dentro del ámbito de la empresa, unas mínimas normas de respeto, seriedad y consideración de deben mantener. De no ser así mal vamos, y en la actualidad parece que se esté tendiendo a un exceso de distensión.
Una cosa es hacer una broma determinada en un momento determinado, o mantener una conversación distendida y agradable en cualquier momento y otra muy distinta es caer en la pesadez o en la grosería. Y es que una cosa es ser graciosos y divertidos y propiciar ese ambiente, y otra cosa es convertir la empresa en un circo donde lo último que se piensa es en trabajar.
De todos modos no tiene nada que ver el contar chistes y las bromas con el tener una sonrisa en la boca aptitud positiva y ser educado. Pero como al jefe lo miran o lo miden de otra forma por eso mantengo esta postura en el trabajo, aunque intento que el ambiente sea relajado y agradable.

La toma de decisiones valientes

Peter Drucker es uno de los padres y exponentes más importantes del Maganament. Es probable que no estéis de acuerdo con esta afirmación, ni con todos los trabajos que publicó a lo largo de su vida, pero bajo mi punto de vista ha sido el número uno del siglo XX en temas referentes a la administración de empresas.
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