Los líderes se hacen, no nacen

La consultora, Ernst & Young, nos trae sus conclusiones de unas preguntas a líderes empresariales alrededor del mundo en muchos sectores donde han intentado descifrar qué hace un emprendedor exitoso. Como vemos en la tabla, los emprendedores muestran características personales, actitudes y actuaciones comunes que caracteriza los emprendedores exitosos. Además, muestran tendencias personales, como los siguientes:

  1. Es oportunista.
  2. Acepta riesgos y está abierto al fracaso.
  3. Actúan sobre su deseo de control e independencia.
  4. Muestran varias actitudes personales:
    1. impulso
    2. tenacidad
    3. persistencia
    4. pasionado
    5. centrado
    6. actúan sobre su propia visión


Las conclusiones generales al que llegan son las siguientes:

  1. Los líderes empresariales se hacen, no nacen.
  2. El espíritu empresarial no está basado en una sólo decisión.
  3. Las tres barreras principales al éxito empresarial son:
    1. la financiación
    2. el personal
    3. el conocimiento
  4. Toda empresa puede aprender de líderes empresariles.

¿Vemos algunos de estos dentro de nosotros? Hay que hacerse uno mismo e intentar desarrollar esas características personales que ayudan a que consideremos el camino empresarial como el nuestro. Entender estos aspectos personales nos ayuda a ordenar nuestras ideas y nuestras actividades empresariales y a tomar el siguiente paso. Buena suerte con vuestros proyectos.

Las diez pistas para gestionar y tratar mejor a los trabajadores


En estos tiempos de dificultades para el mercado de trabajo, muchas empresas han vivido la época de reducción de personal y, como siempre con estas cosas, estas decisiones y la incertidumbre puede impactar negativamente de forma importante a los trabajadores que quedan.
Por eso es importante que los jefes sepan que hay que hacer un esfuerzo para que los trabajadores que se queden se sienten a gusto y con confianza cara al futuro.
El artículo en referencia nos da y nos explica las diez pistas para gestionar y tratar mejor a los trabajadores que quedan en el equipo, de Joanna Knight, directora de la consultora británica, Berkshire Consultancy. Estas pistas son los siguientes:

  1. Mejorar la comunicación.
  2. Reducir los sentimientos negativos.
  3. Comunicar pronto.
  4. Incluir a los trabajadores en el proceso de toma de decisiones.
  5. Ayudar de forma práctica a los trabajadores que se tienen que ir.
  6. Proporcionar la mejor ayuda externa posible a los trabajadores que se tienen que ir.
  7. Reevaluar los formas de trabajar de toda la vida.
  8. Aceptar el cambio empezando desde arriba.
  9. Sentir empatía con tu equipo.
  10. Mira el lado positivo.

Espero que estemos viendo a nuestros jefes tratarnos mejor, en estos meses en que las cosas han estado más difíciles y, muy especialmente, en las empresas donde han sido forzadas a reducir su empleo.
¿Qué os parece, estáis viendo al jefe sonreirnos y cuidarnos más?

Lo que debemos de tener en cuenta para la toma de decisiones

En todo momento, la toma de decisiones en la empresa es crucial. Ahora mismo, en el momento económico en el que nos encontramos, se nos pueden plantear muchas situaciones de incertidumbre donde la decisión que tomemos puede ser vital para el futuro de nuestraempresa.
Por eso, y, aunque éste sea un acto eminentemente subjetivo, deberíamos de atender a una serie de criterios a la hora de afrontar ese proceso de toma de decisiones de manera que dejemos muy poco espacio a la improvisación, que puede resultar negativa. No se trata de un esquema que debamos seguir al encontrarnos en esta tesitura ni no, más bien, una serie de factores que debemos tener en cuenta para que esa decisión sea lo más acertada posible.

Es evidente que a la hora de decidir debemos de tener la mayor información posible sobre la situación en la que nos encontramos y las diferentes alternativas que podemos adoptar. Debemos de atender a la información que sea realmente relevante, la que reduce la incertidumbre a la hora de tomar nuestra decisión.
La información que podamos tener para afrontar esa toma de decisiones es una herramienta más, tampoco podemos perdernos en ella y caer en la parálisis por el análisis. La excesiva información es negativa porque, lejos de servir de ayuda, puede aumentar esa incertidumbre.
Debemos de tener claros los objetivos a alcanzar con la decisión que adoptemos, eso significa identificar y definir claramente cuáles son esos objetivos. Para decidir el camino a tomar, debemos de saber a dónde queremos ir, además hay que tener en cuenta todas las alternativas y si no las hay, buscarlas, es importante investigar, ser creativos, innovar, no ceñirnos a las opciones clásicas.
Tenemos que ser consecuentes con las decisiones que tomemos y con su puesta en práctica. Tras el proceso, y una vez que tenemos claro que es lo que debemos hacer, tenemos de asumir los posibles riesgos que nuestra decisión supone y no tener miedo a su aplicación.
No podemos obsesionarnos con la decisión perfecta, esa no existe. Debemos de intentar tomar la más acertada, no la mejor. Por mucho que queramos tener todos los cabos atados, es casi imposible nuestra decisión no tenga algún punto flaco o que su éxito no dependa de algún factor externo imponderable.
Dudas, problemas, oportunidades, incertidumbres, en nuestra actividad empresarial nos encontraremos infinidad de veces ante ellas. No acertaremos siempre, pero debemos de aceptar que, para reducir en la medida de lo posible nuestro porcentaje de error, tenemos de adoptar una forma de actuación a la hora de enfrentarnos a este tipo de situaciones.