¿Quieres mejorar? Mide tu progreso

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“Lo que se mide, se controla” ~ Peter Drucker

Productividad. Un concepto tan fácil de definir como difícil de analizar. Personalmente, prefiero la definición más corta: hacer más con menos. Dicho así no parece gran cosa, pero no te engañes, se trata de un concepto tan potente que es la clave para medir la eficiencia y evolución de las economías y sociedades, y que determina la rentabilidad de las empresas y la calidad de vida de las personas.
Medir la productividad siempre me ha parecido un utopía. Las empresas—y los gobiernos—utilizan diferentes fórmulas para ello pero, lo siento, no me convence ninguna. Son aproximaciones matemáticas más o menos acertadas. ¿Cómo se mide la importancia de una decisión tomada? ¿O las oportunidades perdidas por no elegir un determinado camino? Es complicado.
Si hablamos de productividad personal, hacer más con menos significa optimizar nuestro recurso más valioso, el tiempo. Todos queremos ser más productivos y eficientes, porque eso significa tener más tiempo libre y vivir con más tranquilidad. Sin embargo, pocos consiguen avanzar en este terreno. Muchos fracasan una y otra vez, hasta que, frustrados, dejan de intentarlo.
Una de las posibles causas de esto radica, precisamente, en la dificultad de medir la productividad. Es muy difícil mejorar lo que no podemos medir. Necesitamos un punto de referencia, una motivación. Si sigues una dieta de adelgazamiento, te pesas cada cierto tiempo para comprobar que el sufrimiento vale la pena. Si quieres gastar menos, anotas cada gasto para saber dónde puedes apretarte el cinturón. Pues bien, aquí debes hacer lo mismo. Mide tu progreso.
Vale, ahora la pregunta que te estás haciendo es ¿y qué puñetas tengo que medir? Pues resulta que eso no es tan importante. Medir es, a menudo, más importante que lo que mides. Si estás tratando de mejorar, de ser más eficiente con tu tiempo, busca alguna variable que medir (número de tareas terminadas por semana, tiempo medio dedicado a cada tarea, lo que sea) y no te preocupes si no es demasiado correcta o significativa. Hacer cualquier tipo de seguimiento, por pobre se pueda ser, te ayudará a tomar conciencia del valor de tu esfuerzo.
Ver cómo los números evolucionan hace que las cosas cotidianas se vuelvan interesantes. Convierte la productividad en un juego, haz que sea divertido y lograrás cambiar esos hábitos que tanto se te resisten.