¿Quieres mejorar? Mide tu progreso

“Lo que se mide, se controla” ~ Peter Drucker

Productividad. Un concepto tan fácil de definir como difícil de analizar. Personalmente, prefiero la definición más corta: hacer más con menos. Dicho así no parece gran cosa, pero no te engañes, se trata de un concepto tan potente que es la clave para medir la eficiencia y evolución de las economías y sociedades, y que determina la rentabilidad de las empresas y la calidad de vida de las personas. Sigue leyendo “¿Quieres mejorar? Mide tu progreso”

Industria apoya el trabajo desde casa para competir con el capitalismo salvaje mundial

  • Un 8% de los españoles ha trabajado fuera de la oficina; en EEUU, un 15%
  • Aboga por crear tejido industrial en un país ‘sin recursos naturales’
  • El Gobierno dice que la flexibilidad no repercutiría en los salarios
  • Microsoft admite que el teletrabajo facilita la deslocalización
  • ‘Pensamos que el trabajo no es lo que hacemos, es el sitio al que vamos’

Javier González | Madrid

“Vivimos una revolución industrial mundial y hay que decir a la gente que espabile. El Estado no puede ser paternalista, no puede ayudar a todos”. Así de contundente ha sido el mensaje que el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Juan Junquera, ha mandado a empresas y trabajadores: hay que hacer más flexible el trabajo para que “no nos barran” otras economías con mano de obra más barata, y ahí entra “la oficina en casa”.

Un 8% de los trabajadores españoles ejerce su actividad fuera de las oficinas de su empresa a tiempo parcial o completo, frente al 15% de Estados Unidos o el 16% de los países nórdicos, según datos del ministerio de Industria.

Según Microsoft, empresa organizadora del ‘Día de la oficina en casa’, se trata de un problema “cultural”. “Pensamos que el trabajo no es lo que hacemos, es el sitio al que vamos, se trata de disociarlo”, explicó en la presentación de esta jornada la presidenta de Microsoft Iberica, María Garaña. “Hay empresas que no se dan cuenta de que se pueden hacer las cosas de forma diferente”, añadió Junquera.

La iniciativa ha sido apoyada por el Gobierno por los beneficios que puede generar para la economía: las empresas ahorrarían gastos como luz, alquiler de oficinas y viajes; los trabajadores rendirían más al organizar mejor su tiempo; y la dependencia energética se reduciría al coger menos el coche para ir al trabajo.

No obstante, “no sustituirá al trabajo físico, -el teletrabajo- tendrá sus nichos. Algunos estarán siempre desde casa, otros lo harán a tiempo parcial, otros trabajarán para diferentes empresas”, advirtió Garaña.

Competir con la ‘agresividad’ de otros países

Unas 500 empresas que suman 164.000 trabajadores han participado en ‘El día de la oficina en casa’, una experiencia que, según Microsoft, supondría un ahorro de 1.200 euros al año por empleado.

“Estamos en un mundo muy agresivo economicamente”, señaló el secretario de Estado al advertir de que las empresas deben espabilarse porque países como China “tienen otras reglas de juego”. Si no lo hacen, “nos barreran los Estados totalitarios que no respetan los derechos -humanos-“, añadió.

“No podemos renunciar a los avances sociales”, dijo Garaña tras apuntar que incluso “las empresas que ganan dinero” deben competir en el “capitalismo salvaje internacional” que vivimos. Por ello, en un país “sin recursos naturales” sólo queda “el valor que da la gente”.

En opinión del secretario de Estado de Telecomunicaciones, la reducción de costes laborales conseguida por el teletrabajo no debe implicar recortes salariales. Primero, porque “sólo es una herramienta” para facilitar el trabajo, y segundo, porque el empleado trabaja por objetivos.

Respecto a una posible deslocalización, la presidenta de Microsoft admitió que la ‘nube’, la integración de servicios en Internet, puede “facilitar” el trabajo desde otros países. Sin embargo, también puede ayudar a ‘cazar’ talentos extranjeros para que vengan a vivir a España.

Creemos ser más productivos que los compañeros

El 76% de los empleados españoles cree que son más productivos cuando trabajan desde casa, según una encuesta realizada por Vanson Bourne entre 1.500 ciudadanos de 15 países europeos. La encuesta, encargada por Microsoft, añade que en el caso de los europeos el porcentaje es muy inferior, del 56%, y que los españoles desconfían de sus compañeros: un 51% de los encuestados cree que sus colegas son productivos fuera de la oficina, un punto menos que la media europea.

El secretario de Estado expuso un ejercicio teórico hecho en Canadá, país donde viven 34 millones de habitantes frente a los 46 millones de España. Según los cálculos que hizo su Gobierno, dos días de teletrabajo de todos sus habitantes supondrían un ahorro de 35.000 millones de euros, un 3,5% del Producto Interior Bruto (PIB) de España.

Al ‘día de la oficina en casa’ se han sumado también la Generalitat de Catalunya, la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Intel, Telefónica, Vodafone y Fundación ONCE, entre otras organizaciones y empresas.

Articulo extraído del mundo.es

Las 8 dimensiones de la calidad laboral

Cuando hablamos de calidad laboral no nos referimos únicamente a un valor concreto sino a un término multidimensional que ha ido desarrollándose a lo largo de los años y que incluso ha recibido múltiples denominaciones como “calidad de vida laboral” o “calidad del empleo”.

La definición más básica surge de la relación existente entre una o varias personas (grupos de trabajo, por ejemplo) con sus puestos de trabajo. Leyendo este concepto podemos entender que se compone de muchas vertientes diferentes que pueden interferir en dicha relación e incluso que pueden variar de un trabajador a otro dentro de una misma organización.
Las dimensiones que afectan a la calidad laboral son principalmente 8 y vale la pena tenerlas en especial consideración si nos situamos en un puesto de dirección pero también puede servirnos para saber si una política de empleo está afectando a la calidad laboral de nuestras empresas.
La punta del Iceberg
Las dos primeras dimensiones son las más conocidas y muchos las ven como las únicas variables a considerar (gran error): salarios y jornada laboral. Estas piezas son la punta del Iceberg y han sido profundamente analizadas en su relación con el desempeño así como lo beneficioso que resulta implantar un sistema de incentivos.
La calidad laboral de un trabajador entra en comparación con otros profesionales que desarrollan en el mismo puesto de modo que la presencia de incentivos y un mayor sueldo se traducen en una mejor calidad laboral y aumenta la satisfacción del empleado.
Respecto a la jornada laboral nos encontramos con una dimensión más compleja pues entra en valor la preferencia del empleado y su proyecto vital así como las oportunidades de acceso al mercado laboral y las ofertas existentes. Es decir, la calidad laboral puede ser mala si un empleado desea un trabajo a tiempo completo pero únicamente puede acceder a uno parcial (y esto también se relaciona con el factor salario).
Otras dimensiones importantes
Más allá del duo “sueldo” y “jornada” existen muchos factores importantes relacionados con la organización y el puesto a considerar. El tipo de contrato (indefinido o temporal), por ejemplo, tiene un papel fundamental para la mayoría de los trabajadores pues un puesto estable transmite seguridad, aumenta la posibilidad de hacer planes de ahorro, mejora el acceso al crédito o planes de pensiones…
El reto en esta materia lo encontramos en los cambios en el mercado de trabajo pues necesitamos mejorar la seguridad laboral (la facilidad de permanecer empleados) soportando cambios en la flexibilidad de las empresas. Si solo facilitamos el despido pero sin establecer los mecanismos necesarios para minimizar los periodos de desempleo estaremos empeorando notablemente la calidad laboral general.
Además, cada puesto posee sus propias condiciones de seguridad laboral que relacionamos directamente con la calidad pero, aunque existen estándares, su medición puede resultar compleja por necesitar de la opinión personal de cada empleado. A mayor seguridad física y mental de un puesto mayor es la calidad del mismo.
Igualmente cuanto mayores sean las posibilidades de promocionar en un puesto mejor consideración tendrá. Para que esto afecte a la calidad laboral debe ser conocida por el trabajador pues solo así se mejorará su perspectiva a largo plazo junto a la relación entre el empleado y la empresa.
Con esto nos damos cuenta de que el puesto y sus características intrínsecas tienen una gran importancia y se pueden considerar una dimensión en sí misma comprendida por la autonomía, la complejidad de las tareas, interacciones, etc… pero también la política empresarial de la organización.
La formación interna y externa tienen un papel muy importante y valorado por los trabajadores pues si se unen a una buena oportunidad de promoción se puede traducir en una mejora “motivacional”.
Por último contamos con “la dimensión desconocida” o al menos ignorada por muchos aunque tenga un efecto muy notable sobre la percepción de calidad laboral: las interrelaciones personales.
En este bloque introducimos tanto la facilidad de relación entre “iguales” como los flujos ascendentes y descendentes de comunicación en el organigrama. El mayor problema aquí es que las valoración de este factor puede variar mucho entre responsables y empleados ya que no tienen las mismas necesidades.