Motivar a la plantilla: Misión Imposible

Entender la motivación y comportamiento humano nos dirige y lleva a crear las técnicas adecuadas para activar una conducta que dirija al individuo al estado que nosotros deseamos. El psicólogo Maslow definió la motivación como la jerarquia que siguen los individuos en la satisfacción de sus necesidades. Si nosotros somos capaces de satisfacer las necesidades de nuestros empleados, conseguirems la conducta acorde en la empresa.
Las distintas necesidades del individuo están divididas en cinco tipos, los cuales se cubren siempre en orden ascendente. Estas necesidades son las siguientes:

  1. Fisiológicas o primarias; que son aquellas que aseguran la supervivencia del individuo.
  1. Seguridad o protección; consisten en la proyección en el tiempo de las necesidades primarias.
  1. Sociales; impuestas por la propia naturaleza de relacionarse con otros individuos que tiene el ser humano.
  1. Estima y reconocimiento; consiste en la valoración personal que una persona percibe del resto de sus relaciones sociales.
  1. Autorrealización; Metas subjetivas personales que el individuo desea alcanzar como meta en el desarrollo propio de la persona.

La teoría que describe Maslow, implica que las personas dirigen sus comportamientos a satisfacer progresivamente y en el orden descrito, las distintas necesidades que cada individuo tiene. Yo voy más allá, dado que considero que es correcta la teoría de Maslow, pero donde cada persona tiene una pirámide personal propia, distinta a la del resto de individuos y cambiante en el tiempo.
Considerando como válida dicha teoría para justificar el comportamiento y las actitudes de los trabajadores, las técnicas de motivación que debemos emplear para motivar a nuestros trabajadores tienen que satisfacer progresivamente las necesidades que tengan como personas, sean las que sean, dado que los comportamientos del individuo se consideran homogéneos en el tiempo.
¿Qué problemas se nos crean en la empresa para establecer políticas acordes de motivacíón con nuestros empleados? En primer lugar, tenemos que conocer la escala de necesidades de cada empleado y diseñar una ruta de satisfacción para él mismo. No podemos conocer la escala de necesidades de ningún trabajador puesto que esto implica una invasión de su vida privada que va en contra de la legislación vigente.
En segundo lugar, si tenemos distintos empleados, cada uno tendrá unas escalas de necesidades distintas, con lo que se nos hace imposible crear unas políticas de motivación con unos parámetros aplicables a todos los trabajadores que integran la empresa. Imaginemos un trabajador que su principal necesidad consiste en pagar la hipoteca, y otro cuya principal necesidad es consolidar y ampliar sus conocimientos de mecánica. El primer trabajador se motiva con dinero y el segundo con cursos de formación. Esto implica políticas distintas, con lo cual implantar una línea única se hace inviable en la mayoría de los casos.
En tercer lugar, cuando un individuo tiene cubiertas sus necesidades totalmente y sólo le queda como meta la autorrealización a nivel personal, independiente del trabajo, es materialmente imposible generar una motivación hacia el trabajador. Este individuo, va a disminuir su productividad y su implicación en la empresa por motivos ajenos a la misma, y en estos casos la salida del empleado de la estructura empresarial es la mejor solución para todos.
En definitiva, las políticas de motivación sólo cubren periodos de tiempo relativamente cortos en el tiempo, no van a satisfacer a todos los individuos por igual y cuando la empresa no puede cubrir las espectativas o necesidades del trabajador por encontrarse fuera de sus funciones, el trabajador deja de ser útil para la empresa, y la empresa deja de serle útil al trabajador.
Las conclusiones que yo saco de esta teoría es que ningún trabajador va a mantenerse eternamente en la empresa, abandonando la misma por propio deseo en la mayoría de los casos por mucho que busque estabilidad, y con el transcurso del tiempo la productividad del trabajador va a caer inexorablemente porque entrará en un círculo de desmotivación inevitable.