Cerdos y gallinas: metodología Scrum

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La metodología Scrum es un modelo de gran utilidad para todos aquellos quienes su actividad esté relacionada a la realización de proyectos para terceras partes. Buenos ejemplos de este tipo de profesionales son los arquitectos, programadores, consultores, desarrolladores web, publicistas, etc.

De una manera muy sintética consiste en la definición de un conjunto de prácticas y roles, para el establecimiento del proceso de desarrollo que se llevará a cabo durante la ejecución del proyecto. Los tres roles de los que se compone la metodología Scrum son el ScrumMaster, que se asimila al director de proyecto, el Product Owner, es decir, el cliente que puede ser interno o externo y el Team, que engloba el equipo que ejecuta el proyecto.

El proceso se inicia con una reunión de los roles para establecer el Sprint Planning. El Product Owner identifica los elementos del Product Backlog, es decir, el conjunto de requisitos priorizados que definen el trabajo a realizar y que quiere que el equipo complete por lo que se lo comunica a los miembros del equipo

El equipo determina la cantidad del trabajo al que puede comprometerse durante el siguiente sprint. En el desarrollo de cada sprint nadie puede cambiar el Sprint Backlog lo que significa que los requisitos permanecen invariables hasta la culminación del sprint que puede durar de 15 a 30 días.

Uno de los principios esenciales de Scrum es el reconocimiento de que durante un proyecto los clientes pueden cambiar de idea sobre lo que quieren y necesitan, lo que implica que el equipo ha de estar abierto a afrontar nuevos desafíos. Por tanto requiere una planteamiento de maximización de la capacidad del equipo para responder a nuevos requisitos no planificados ni programados.

Para el establecimiento de roles se establece una comparación con los cerdos y las gallinas. Los primeros, los cerdos, son los que están comprometidos con el proyecto y el proceso Scrum y lo componen:

  • El Product Owner representa la voz del cliente. Se asegura de que el equipo Scrum trabaja de forma adecuada desde la perspectiva del negocio.
  • ScrumMaster (o Facilitador), cuyo trabajo primario es eliminar los obstáculos que impiden que el equipo alcance el objetivo del sprint. El ScrumMaster no es el líder del equipo (porque ellos se auto-organizan), sino que actúa como una protección entre el equipo y cualquier influencia que le distraiga. Es quien hace que las reglas se cumplan.
  • Team tiene la responsabilidad de entregar el producto. Un pequeño equipo de 5 a 9 personas con las habilidades transversales necesarias para realizar el trabajo.

Los roles gallina en realidad no son parte del proceso pero deben tenerse en cuenta. Incluyen a los usuarios, expertos del negocio y otros interesados (stakeholders). Es importante que esa gente participe y entregue retroalimentación con respecto a la salida del proceso a fin de revisar y planear cada sprint.

 

Mañana no voy a la oficina

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Aunque parte de mi trabajo está relacionado directamente con la tecnología, existe otra que no, aunque evidentemente hago uso de ella para realizarlo.

En esta situación, más de una vez me he descubierto preguntándome “¿qué narices hago sentado en la oficina?” La práctica totalidad de las tareas que desarrollo las puedo llevar a cabo desde cualquier sitio, siempre que disponga de una conexión a internet.

Supongo que esta reflexión no es ajena a muchos de vosotros. Lo que se espera de mí es que realice una labor, no que cumpla un horario, pero en la mayoría de las empresas se sigue valorando en exceso la presencia en el despacho durante la jornada laboral (y si llegas antes y te quedas después mejor), cuando este tiempo no está relacionado necesariamente con la capacidad de realizar una mayor cantidad de trabajo (o de mejor calidad).

Creo que con las herramientas que nos proporciona la tecnología actual, ya es más que posible cambiar la cultura de nuestras empresas, pasando de aquella en la que lo que cuenta son las horas que dedicamos, a otra en la que lo importante es el trabajo que desarrollamos.

Conexiones de alta velocidad, telefonía y acceso a datos móvil, acceso remoto a nuestras oficinas, equipos portátiles más avanzados, cientos de soluciones que nos sugieren que el trabajo presencial ha dejado de ser imprescindible y que, bajo mi punto de vista, no se están aprovechando lo suficiente en este sentido.

Posiblemente, como bien destacan en la entrada que inspira este artículo, esta forma de trabajar no cuadre con todos los empleados ni con todos los jefes, y desde luego no es factible ponerla en práctica en cualquier puesto de trabajo, pero en aquellas situaciones en las que es posible, desde luego quetiene sus ventajas:

  • Menos desplazamientos.
  • Libertad para organizar tu horario diario.
  • Facilidad para conciliar trabajo y vida personal.
  • La satisfacción que puede aportar ser responsable de tu trabajo.

Seguro que hay muchas más, pero para mí estas inclinan definitivamente la balanza a favor de esta forma de gestionar el trabajo en las empresas. Claro que no es fácil aplicar ésto a toda una organización, veo más factible una aproximación mixta, que contemple una mezcla de los dos sistemas, que tenga en cuenta qué tipo de empleados son susceptibles de encajar en este sistema de acuerdo a su personalidad y al tipo de trabajo que llevan a cabo. La introducción de cualquier cambio siempre es problemática en las empresas, pero los cambios van llegando. Esperemos que éste no tarde demasiado en hacerlo.