¿Nos encantan las reuniones de trabajo?

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Casi todos odiamos las interminables reuniones de equipo, esos encuentros entre grupos de compañeros donde se habla mucho pero pocas veces se dice algo y que, en su gran mayoría, por el consumo del tiempo y sus pocos resultados patentes, has salido de ellas, cansado, frustrado y desanimado. No obstante, estas reuniones continúan y, como nos explica el artículo vinculado, hay razones secretas por qué nos gustan estos encuentros supuestamente inútiles.

La teoría de cómo asegurar un buen resultado de una reunión está bastante bien conocida por todo lo que se ha escrito, incluso en estas páginas, y en el artículo nos dan un buen resumen de unospasos que se deben seguir para maximizar el rendimiento de una reunión. Los pasos que nos resumen son los siguientes:

  • Tener claro lo que se quiere cumplir.
  • Invitar a los participantes correctos.
  • Envíar un resumen e información relevante por adelantado.
  • Establecer una agenda clara para la reunión y seguirla con disciplina.
  • Envíar un resumen de las decisiones principales de la reunión y los pasos a seguir.

Suenan muy bien pero la falta de cumplimiento de estos pasos por parte de los participantes suele resultar en el consumo de tiempo sin apenas resultados. No obstante, las protestas que se oyen en contra de estas reuniones fracasadas, hay razones por qué nos gustan y por qué queremos recibir esas invitaciones a estar presentes. Las tres razones por qué las reuniones gustan las resumen como:

  • Fomentan la interacción social.
  • Mantienen a todos informados.
  • Muchas veces ser invitado representan estatus.

Por todas estas ventajas psicológicas de las reuniones, parece que realmente nos gustan, aunque protestemos cuando nos las montan. Estaríamos bastante más molestos si vemos muchas reuniones y no nos invitaran a ninguna.